Atenas-Instituto, una noche mágica y soñada en el Cerutti
En el Cerutti. Atenas e Instituto dieron muestras de que el deporte se puede disfrutar y compartir.
La fiesta del deporte es posible. Y Atenas e Instituto así lo confirmaron. En un atiborrado polideportivo Carlos Cerutti, como hace años no se veía y mucho menos en la segunda fecha de Liga Nacional, todos los protagonistas dieron el ejemplo: un juego, en el deporte que sea, conlleva un sinnúmero de sentimientos y expectativas, pero que más allá del resultado final nunca abandona su rito de hecho lúdico.
Emocionó ver postales donde miles de cordobeses gritaban por un color y otros miles por otro. Chanzas sutiles y de las “pesadas”, pero siempre dentro del contexto de una sana rivalidad, sin muestras de violencia ni intolerancia.
Por eso los máximos “popes” de ambos clubes, Felipe Lábaque y Mario Cavagliatto se fundieron en abrazos antes del inicio del partido, con reconocimientos y bienvenidas. Nadie se salió de la vaina, aunque de las tribunas bajara el “Nos queda chica la p...” o “No tenés vergüenza, son locales y no alientan” y de la otra respondieran “Vos sos de la B” o “Ganá una copa la P…”. El color de las tribunas fue el condimento para que dos clubes separados por muy pocas cuadras enaltecieran que el disfrute en convivencia es posible.
“Esta fiesta hay que cuidarla, Córdoba y básquet se lo merecen”, decía Hilario Serlin, ex presidente de la Federación cordobesa. “Esto es algo que inmejorable para el deporte cordobés, con dos clubes que hacen mucho por el vecino y que hoy vuelven a enfrentarse”, decía a su turno Daniel Graco, subsecretario de Deportes de la Municipalidad de Córdoba.
Los amantes del básquet y testigos directos de noches históricas también se veían tocados por una noche mágica y soñada. Si hasta el propio Marcelo Milanesio confesaba, entre risas, “Esto es una fiesta, pero no me dan las piernas”. Y claro, no era para menos, Atenas e Instituto ofrendaron una noche pletórica de generosidad humana y deportiva.