Así se preparó 9 de Julio de Río Tercero
Dio el salto. Por un intercambio de plazas, 9 de Julio jugará su primera temporada en la elite nacional.
Acaso Bahía Blanca sea la única que se le pueda comparar. Pero aquí, en Córdoba, ninguna ciudad es capaz de vivir algo semejante a lo que ocurre en Río Tercero: que en los bares o en la calle se hable más de básquet que de fútbol y que el deporte que es "pasión de multitudes" quede opacado por los piques de la pelota anaranjada. Y en Río Tercero, esa ciudad particular, ningún otro equipo había estado tan cerca de la elite como 9 de Julio, que arañó el ascenso en el hexagonal final de 1990 y recuperó terreno en los últimos años, con un salto casi continuo de categorías: de la Liga Cordobesa a la Liga Nacional B y de ahí al TNA. Colocados ante una oportunidad histórica, los dirigentes entendieron que no podían dejar pasar el tren.
"Porque tal vez el tren no vuelva a pasar", reconoce Diego Marín, el encargado del básquetbol del "9" y uno de los que no dudó para hacer efectivo el intercambio de plaza con Unión de Sunchales (los santafesinos bajaron al TNA y dejaron su lugar en el máximo nivel), la movida estratégica que le permitió que los riotercerenses estén a las puertas de jugar su primera temporada en la Liga Nacional.Con un equipo de marcada impronta cordobesa (todos los mayores son nacidos en esta provincia) y un trío de extranjeros rendidores (el anglo-nigeriano Ezugwu tiene muy buenos antecedentes en Europa, más el joven estadounidense Jerome Meyinsse y el paraguayo Bruno Zanotti), el equipo riotercerense llega con un buen rodaje: alrededor de 20 partidos, entre Súper 4, Súper 6, Copa Argentina y amistosos con equipos de Liga.
El objetivo de base es transitar por la máxima categoría lejos del abismo del descenso: hacerse sólidos y mantener su plaza en la elite sin sufrir. "Conocer la Liga y hacer pie", sostiene Marín, quien añade: "Todo lo que venga por encima de eso es fruto del esfuerzo y de la capacidad de los jugadores y el cuerpo técnico".El salto de categoría no sólo implicó la adaptación a unas exigencias sustancialmente diferentes a las que vivieron en Liga B (dos temporadas: 07/08 y 08/09) y en el TNA (09/10). Por un lado, debieron apostar por un cuerpo técnico renovado, después de la partida de Sebastián González y Gustavo "el Lobito" Fernández, quienes estuvieron en el club desde la Liga Cordobesa y pasaron recientemente a Atenas.
El elegido para el reemplazo fue Gustavo "el Zurdo" Miravet, otro técnico cordobés de la misma edad que "el Seba" y muy buenos pergaminos dirigiendo San Martín de Marcos Juárez y la selección de Córdoba, con la que fue bicampeonato argentino. Además, "el Patriota" debió invertir poco menos de 400 mil pesos en las refacciones de su estadio. Las obras incluyeron modificaciones en la iluminación, las tribunas, el piso de la cancha, los bancos de suplentes, palcos (VIP y prensa), vestuarios y espacios para publicidad estática.Ahora llega el soñado tiempo de la competencia entre los grandes del país, ese objetivo que acariciaron hace años y que ahora, por fin, pudieron cumplir. Será, además, con un plantel y un cuerpo técnico con sello cordobés inconfundible.