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10 años de vigencia total

Una década. Diez años atrás nacía la Generación Dorada, la que cambió la historia del básquetbol argentino.

30 de agosto de 2011 a las 01:03 p. m.
Gabriel Rosenbaun, enviado especial a Mar del Plata
10 años de vigencia total

Hay momentos sublimes que cambian todo. Y hay generaciones que extienden esos hechos. Que parecen perpetuarlos. La Generación Dorada, expresión máxima de nuestro básquet, trastocó la historia: la quebró en dos. Para siempre. Hace exactamente 10 años y cuatro días que la selección argentina no juega oficialmente como local. Hace exactamente 10 años y cuatro días que terminó el Premundial de Neuquén 2001, el primer festejo en grande de unos muchachos que crecieron y cambiaron los términos de lo posible (y lo imposible) y que hoy, a las 18, saldrán a pagar la primera de las 10 cuotas (10 partidos, uno decisivo en las semifinales) de un deseadísimo viaje a Londres 2012: será ante Paraguay, en un "Poli" de Mar del Plata que parece nuevito por tantos retoques (incluidos los que hacían a último momento, para dejarlo impecable, acorde al acontecimiento).

A veces cuesta dimensionar, en un solo golpe de vista, lo que pasó en estos 10 años: una década que incluye, por ejemplo, un oro y un bronce olímpicos, un subtítulo y un cuarto puesto mundial y (de pie, señores) haber volteado el mito de un Dream Team que se jactaba de su condición de invencible y que cayó rendido de rodillas en su propia casa (en Indianápolis 2002, en el Mundial en que la selección jugó tal vez el mejor básquet de su historia). ¿Y qué decir de un argentino, Emanuel Ginóbili, elegido Jugador Más Valioso (MVP) de los Juegos Olímpicos 2004 y de otro, Luis Scola, consagrado goleador del Mundial 2010? Generación de pibes ya no tan pibes, que en 10 añitos lograron cuatro anillos NBA: tres para "Manu" y uno para el cordobés Fabricio Oberto, dos de los guerreros que siguen firmes: igualito que en 2001, en un Neuquén imborrable.

Si en 2001 la NBA era una Luna recién pisada por astro­nautas argentinos ("Pepe" Sánchez y Rubén Wolkowyski, en octubre de 2000), hubo otro paraíso en que estos hombres hicieron posible lo extraño, lo nunca sucedido: la Liga Española ACB, la segunda competencia más importante del planeta, donde Luis Scola (dos veces), Andrés Nocioni y Walter Herrmann fueron MVP de la fase regular antes de saltar, precisamente, hacia la mismísima NBA. ¡Todo en 10 años!

Acaso lo más sensato, después de semejante enumeración, sería retrotraerse a la prehistoria del Premundial 2001, cuando el DT Rubén Magnano planteó que consideraba una falta de respeto decir que aquella selección era la mejor de la historia. "No debemos olvidar que hubo un seleccionado que salió campeón mundial y, por lo tanto, es algo liviano calificar de este modo a un grupo de jugadores que aún no ganó nada". Hace un cachito más de 10 años no habían ganado nada y la consagración del '50, en el Luna Park, parecía cosa de otro mundo, lejano, deseado: una década después sería un pecado no sacar pasaje directo a Londres en una "Mardel" que se relame por ver a los Dorados.

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