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Tellechea terminó 38° en el triatlón

El argentino realizó una tarea dentro de sus expectativas. El oro fue para Gran Bretaña.

07 de agosto de 2012 a las 12:38 p. m.
Agencia AP
Tellechea terminó 38° en el triatlón
Tellechea estuvo lejos del podio pero cumplió con sus expectativas (Foto. Télam).

El argentino Gonzalo Tellechea cruzó hoy martes la meta del majestuoso Hyde Park londinense con la extrema fatiga de la prueba del triatlón marcada en el rostro, tras computar un tiempo de 1:51:07 que le valió el 38° puesto en los Juegos Olímpicos de Londres.

Pero el nativo de San Juan, de 27 años, ya había recuperado la sonrisa minutos después en la zona de atención a la prensa. En una prueba dominada por los hermanos británicos Alistair y Jonathan Brownlee, primero y tercero, respectivamente, y el español Javier Gómez, segundo, Tellechea fue el tercer atleta latinoamericano en llegar, sólo detrás del mejicano Crisanto Grajales, 28vo, y el brasileño Reinaldo Colucci, 36to.

Tellechea, quien vio favorecidas sus opciones al dictaminarse el uso del neopreno para la prueba de natación, donde no es un especialista, sufrió una penalización de 15 segundos por desmontarse demasiado tarde de la bicicleta. Sin embargo, el argentino fue de menos a más en la carrera y acabó satisfecho de sus prestaciones.

"Cumplí con mis expectativas. Largué para ganar, como todos, pero la realidad es que hay mejores corredores y les felicito porque son muy buenos", resumió el atleta.

"Sabía que la medalla estaba lejos, así que traté de hacer el mejor tiempo posible. Clasifiqué a los Juegos en el puesto 48 y mejoré diez posiciones, peleando incluso por quedar entre los 30 primeros. Es como para estar contento y feliz".

Definitivamente, estar contento, ser feliz, parece haberse convertido en el mantra de Tellechea desde que una tremenda tragedia familiar azotara su vida hace ocho años. Fue el 28 de septiembre de 2004 cuando su padre, la persona que le había iniciado en el mundo del triatlón, se fue a trabajar y no regresó a casa nunca más.

En un país marcado por la plaga de desaparecidos durante los años de dictadura y con profundas heridas aún por cicatrizar, el joven sanjuanino se encontró de pronto sin el referente paterno y con la necesidad de crecer mucho en poco tiempo.

El hoy atleta olímpico, que entonces contaba 18 años, tuvo que dejar de competir para afrontar una dura lucha judicial que esclareciera los hechos de una desaparición que, en el año 2012, sigue pendiente de resolverse.

"Mi papá es una persona desaparecida dentro de Argentina, pero en democracia, que es incluso un poco más duro. No lo tengo como un mal recuerdo, porque es la persona que me inició en esto, haciendo ciclismo de montaña, pero las circunstancias me dejaron fuera del deporte durante un tiempo", explicó.