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Rocío Comba: Aprendí que el tiempo tiene que hacer lo suyo

Pico planificado. La atleta de Río Tercero admite que su nuevo récord llegó en el momento que se planeó y cuenta los cambios que acompañaron su crecimiento. Madura, aprendió a disfrutar de su deporte sin presiones.

02 de junio de 2013 a las 10:12 a. m.
Rocío Comba: Aprendí que el tiempo  tiene que hacer lo suyo
"Con Lauro estamos en un momento de crecimiento", aseguró Comba (Foto: Raimundo Viñuelas).

Debe haber pocas sonrisas más contagiosas que la de Rocío Comba. Y por suerte, se la aprecia seguido. Tanto, que hasta Daniel Manfredi, su entrenador, advierte que ahora también la luce cuando compite. A los 25 años, la atleta de Río Tercero está madura, disfruta de lo que hace y lo materializa en las marcas, lanzando su disco a distancias que nunca había alcanzado.Tras su regreso de Brasil, donde ganó una medalla de oro, una de plata y una de bronce en tres Grand Prix diferentes; batió su propio récord argentino y logró la marca A para el Mundial de Atletismo de Rusia, la olímpica estuvo en el Córdoba Alto Rendimiento para continuar con su preparación de cara a un año cargado. El Nacional de Santa Fe (del 7 al 9 del corriente), el Sudamericano de Colombia (5 al 7 de julio) y la cita ecuménica (10 al 18 de agosto) se destacan en su agenda.

Un par de horas en el gimnasio, visita a la nutricionista, al psicólogo y al médico completan la jornada de Rocío en el Kempes, donde recibe a Mundo D. Siempre con su sonrisa, claro; que por momentos se transforma en carcajadas.

Sus ojos celestes parecen más grandes cuando habla de atletismo y la seguridad con que se expresa denota la convicción con la que se mueve. Siempre para adelante.

“El atletismo es un deporte donde tenés que tener paciencia. El secreto está en ser constante y muy decidido. Eso es lo que te saca adelante. Yo prefiero superarme tranquila y paulatinamente. Aprendí que el tiempo tiene que hacer lo suyo”, afirma convencida.

Rocío habla de aprendizaje. En su relato marca “un antes y un después del retroceso” que derivó en un estancamiento de sus marcas y explica los factores del cambio que la llevaron a lanzar 62,77 metros, el segundo mejor registro de Sudamérica. Reconoce “una evolución lógica” desde que modificaron el trabajo “a mediados de 2011 hasta hoy”.

“Se cambió el entrenamiento de pesas: ahora se trabaja sobre la fuerza y sobre la potencia en segundo término. Daniel hizo sus cambios en el entrenamiento de la pista, con más velocidad. Y mi técnica de antes no es igual a la de ahora”, enumera y advierte: “Todavía quedan cosas por mejorar, pero eso habla de que se puede seguir creciendo”.

De todos modos, hubo un cambio importante también en Rocío, que no pasa por la técnica ni por la fuerza. Está en su cabeza.

“Antes cargaba con una mochila de presiones que no es fácil de llevar y que uno no debería llevar. Después me relajé y aprendí a disfrutar”, subraya y ejemplifica: “En Beijing y Londres entré a la pista y estaba bien. Contenta. Cuando entrás a un estadio con 10 mil personas tenés dos opciones, o te asustás y te achicás o sos cómplice de lo que pasa. Y yo, por poco o mucho que dure, no la quiero pasar mal. Entonces me hago cómplice. Me concentro en mi prueba pero no me pierdo lo que pasa en la tribuna. Y dijo: ‘Fah... qué bien que estoy. Este es mi lugar’”.

¿Cuáles son esas presiones? “Miedo a que no salgan las cosas por tu entrenador, la familia, los auspiciantes…”, cuenta, pero advierte sobre su cambio: “Hoy entro, lanzo y me divierto a mi manera. Daniel me dice: ‘Antes en la competencia no te reías nunca, ahora te reís siempre’. Y es porque la estoy pasando bien. Yo elijo hacer esto porque me gusta, no porque gane millones. Y lucho con un montón de cosas porque sigo eligiendo estar acá”.

Marcas que no son casuales

“Se planificó un pico de rendimiento para esta altura del año, sabiendo que en mayo teníamos los tres Grand Prix de Argentina y que podíamos estar invitados a los de Brasil. Lo esperábamos, pero quizá no tanto. Las marcas venían saliendo, pero eran nulas. Era cuestión de terminar de acomodarse. Fue bueno porque salió cuando se planificó. En cinco semanas obtuvimos nuestras mejores marcas. El otro pico está puesto para el Mundial”, cuenta Rocío sobre los buenos resultados.

–¿Cómo encarás las competencias que se vienen?

–El Nacional es tranquilo. Estamos en tres semanas donde nos vamos a matar entrenando para recuperar las cinco semanas competitivas. Lo más probable es que al Nacional lleguemos cargados, pero vamos a ir a lanzar porque sabemos que la segunda está muy lejos. Sí es importante para nosotros el Sudamericano, como paso previo al Mundial. Primero, porque estamos para pelearle a la brasilera (Andressa Oliveira de Moráis), cosa que antes no era. Y segundo, porque tengo cuatro Sudamericanos de mayores arriba y jamás gané una medalla. La idea es ir a buscar una, la que sea.

–¿Y qué esperás del Mundial?

–El objetivo es hacer nuestro torneo, ya más relajados. No porque sea conformista sino porque tengo que ser realista al plantearme el objetivo para poder cumplirlo. Son tres lanzamientos y se acaba. Tengo que centrarme en mi para hacer mi marca, que después dirá por si sola para qué sirve. No me preocupa.