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Un tal Cristóbal Colón

El mausoleo que se encuentra en la Catedral de Sevilla, genera sensaciones encontradas a los visitantes.

04 de diciembre de 2011 a las 09:03 a. m.
Guillermo Puente, enviado especial a Sevilla
Un tal Cristóbal Colón

Un paseo impostergable en esta Sevilla hermosa es pasar por la iglesia-catedral del centro histórico de la ciudad andaluza. Para poder ingresar hay que esperar hasta las 11 de la mañana, en el invierno. En verano es a partir de las 9.30. La entrada tiene un valor de 8 euros (alrededor de 48 pesos) y vale cada centavo de lo que se paga.Los datos históricos que figuran en cada panfleto que te dan o googleas dicen que la construcción de semejante edificio comenzó en 1184. Recién en 1248 se consagró como catedral y en el 1600 se finalizó con la obra más emblemática: la Giralda (la torre de 96 metros de altura, que posee 35 rampas para subirla y 17 escalones).

En la cúspide, a través de los miradores se puede observar a toda Sevilla. Lo bueno está que arriba hay fotos de la ciudad del 1900. Al levantar la vista y ver el ahora, llama poderosamente la atención la mezcla de la vieja arquitectura con la nueva. Aquí sí se respetan las fachadas históricas, los edificios antiguos. No como en nuestra Córdoba, que cuando nos descuidamos, ¡zas!, se tira abajo lo viejo para dar paso a lo nuevo. Sin respetar nada de la historia.

Pero más allá de la Giralda o de que sea considerada a la iglesia la Catedral Gótica más extensa del mundo, lo que más me llamó la atención fue el mausoleo de Cristóbal Colón. Está casi en el centro del edificio, sostenido por cuatro grandes estatuas que representan a los cuatro reinos históricos de España: Castilla, León, Aragón y Navarra.

Ellos llevan en andas el ataúd de don Cristóbal, dentro de los cual aseguran que se encuentran los restos de Colón. Eso dicen acá y muestran al que pregunta que se hicieron los ADN correspondientes para asegurarlo. El tema es que en Santo Domingo también aseguran que allá están los restos de Colón.

Lo primero que se me vino a la cabeza es comparar la situación con los restos de nuestro Juan Bautista Bustos, el primer gobernador de Córdoba y que generó tantas sospechas sobre la veracidad de sus huesos, o lo que quedan de ellos. Acá también se duda bastante sobre si realmente dentro de semejante monumento está lo que queda del hombre que hace más de 500 años descubrió América.Pero bien, estando frente de él, me dejé llevar y creí que adentro de ese concreto de cemento estaba el almirante español que descubrió nuestra tierras, que las invadió, que abrió la ruta para el genocidio de nuestros pueblos originarios, de nuestra cultura ancestral para "colonizarnos".

Entonces reflexioné y no le dije gracias a Cristóbal por lo que había hecho. Sólo pensé en los mayas, los aztecas, los incas, los comechingones, los mapuches, los tehuelches, los ranqueles, los wichis, los tobas, los collas, entre otros tantos pueblos de nuestra tierra que perdieron todo a mano de los conquistadores.Y me fui de la Catedral de Sevilla. Hermosa arquitectónicamente, pero la dejé con un sabor amargo al ver la tumba con los supuestos restos de un tal Cristóbal.