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El día después del retiro

El fin del ciclo. Dejar la práctica activa de un deporte no es fácil. Es un paso al vacío; empezar de nuevo. Implica reinventarse, renacer. Por Enrique Vivanco.

16 de junio de 2011 a las 08:48 a. m.
Enrique Vivanco
El día después del retiro

No es bueno jubilarse a los 30 ó 35 años. En otras actividades, esa edad representa el comienzo de una maduración laboral, el inicio de un afianzamiento que se consolida más tarde. Sin embargo, el fútbol, el básquet, el rugby y tantas otras disciplinas más entregan un poco antes, un poco después, la temida pero muchas veces inadvertida jubilación.No es fácil dejar de hacer lo que uno ha disfrutado desde chico. Menos aún, sentir insípido el día después a una vida llena de desafíos semanales y adrenalina constante.

"He muerto a los 33 años", dijo Michel Platini, símbolo del fútbol francés, cuando anunció que dejaría de jugar. Muchos lo ven venir; a otros los sorprende. El día después del retiro encuentra a muchos con la guardia baja. Y muchas veces la respuesta no es inmediata. Levantar las manos, ponerlas a hacer otra cosa, es un nuevo desafío que, y por varias razones, no es fácil de enfrentar.

Y el día llegó

En unos días se retira Martín Palermo. El goleador de Boca Juniors manifestó más de una vez su temor a enfrentar el “día después”, el momento en que ya no habrá más partidos ni entrenamientos. Y no es el único...

“Los deportistas no tienen nada de preparación para enfrentar el retiro. Desde bastante antes de que eso suceda deberían pensar en descubrir orientaciones, analizar qué pueden estudiar o hacer para no quedarse sin hacer nada una vez que deciden no competir más”, dice el psicólogo deportivo Claudio Vasalo.

Él mismo advierte que el deportista profesional, en muchos casos, tiene un "desarrollo precoz" en lo económico y social, distinto de lo que ocurre a edad temprana con el resto de los jóvenes. "Leo" Messi tiene a los 23 años el futuro económico asegurado. Convive con la fama y se roza en la vida diaria con personalidades que para el hombre común son inaccesibles.

“Las fases que imperan al decidir un retiro son cinco. Y van desde la negación de la nueva realidad, la aceptación posterior, una nueva negación y un período que mezcla furia, enojo y depresión. Tras eso puede llegar la calma con una inserción tranquila a otro rol social o la impotencia por sentirse desubicado en todas partes”, remarca Vasalo, y grafica: “Son aquellas personas que se levantan a la mañana y no saben qué hacer”.

"¿Qué hacer?", es la pregunta que en Futbolistas Argentinos Agremiados pretenden que tenga respuesta. La Fundación El Futbolista, que preside Juan Carlos Touriño, se encarga de proponer alternativas para jugadores de todas las edades y para sus familiares. La oferta es variada: secundario a distancia y acelerado; finalización de estudios primarios y secundarios; cursos de orientación vocacional y ocupacional; becas de estudios terciarios y universitarios y cursos y talleres de inglés, italiano, francés, portugués y computación.

La contención

¿Qué será de mí?, se habrá dicho el deportista de mil partidos, de grandes desafíos a estadio lleno, de pujas históricas que de pronto no sabe qué hacer en sus ratos libres.

“Los familiares, es decir, la esposa, los padres y hasta los hijos deben acompañar el duelo del deportista. Antes que nada hay que diferenciar la partida traumática, anticipada, o la normal, que se da por decisión del mismo atleta”, manifiesta Julián Finizola, coordinador del área psicosocial del Club Belgrano y psicólogo del plantel de Sportivo Belgrano.

“Debe haber una actitud de acompañamiento, de conocimiento de los distintos ‘momentos’ que vivirá el ex jugador. Estaría bien que la familia se reúna para tomar decisiones. No es conveniente que trabaje en algo que no sepa. Debe haber opciones reales: debe asumir riesgos que después tendrá que honrar. Las alternativas laborales que se planteen tienen que ser accesibles para sus conocimientos. En lo posible debe buscarse una opción que no genere otro momento traumático para quien está buscando insertarse de otra manera en la sociedad”, explica Finizola.

No tomar el camino de siempre. Estar obligado a hacer otra cosa. Pensar en todo lo vivido... Cuesta asumirlo. Le pasará a Martín Palermo, que se retirará con pompa y laureles en un Boca Junios que lo idolatra, y a aquel jugador de una disciplina amateur que abrazó con mucho amor una actividad que por años le dio placer y felicidad.

El desafío para el ex deportista es no hundirse en aquella frase trágica de Michel Platini y ofrecer los mejores recursos y las mayores energías para renacer a la vida.