Temas del día:

Del otro lado del bonsái: comentario de "Poeta chileno"

Luego de Bonsai y Facsímil, llega Poeta chileno del escritor Alejandro Zambra. 

02 de agosto de 2020 a las 12:30 a. m.
Pablo Natale
Del otro lado del bonsái: comentario de "Poeta chileno"

Alrededor de la primera novela del escritor chileno Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) hay un mito: que inicialmente era un libro que tenía muchísimas páginas y que el autor tiró todo y se puso a escribir una sinopsis de lo que había querido escribir.

Así dicen que llegó ese primer gran paso: la novela sintética llamada Bonsái.

A partir de ahí la literatura de Zambra siguió vinculada a la brevedad, a esa pareja de amantes que forman el amor y la separación, a la autoficción y a ciertas experimentaciones que llegan a su punto más interesante en ese extremo que es Facsímil.

Este año le llegó el turno a Poeta chileno, novela a la que el título le queda corto (aunque esa brevedad no deja de ser, justamente, un legado), novela a la que una crítica torpe podría calificar de "los detectives salvajes, pero sin detectives y sin nada salvaje", novela donde Zambra tomó ciertos riesgos y se fue, esta vez, por las ramas.

Historias y duelos

Poeta chileno es la historia de una pareja, pero también de otra pareja, pero también de dos poetas, pero también del duelo entre poesía y narrativa (un duelo en el que ambas salen, felizmente, ganando).

La novela comienza con la sencilla historia de un amor juvenil y de la pérdida de la virginidad entre dos adolescentes y el libro podría acabarse allí, como si fuese un gato que se mete en la casa incorrecta y luego, al ratito, se va.

Sin embargo el gato vuelve: Gonzalo y Carla se reencuentran años después. Ella ya no está sola: tiene un hijo, Vicente, que conoce a Gonzalo mientras come de manera compulsiva alimento para gatos.

Entonces pasa, otra vez, el tiempo, y llegan Pru y sus malas elecciones de pareja y un viaje a Latinoamérica y una entrevista a poetas chilenos, y una fiesta y Nicanor Parra.

Y el libro podría haberse acabado allí, claro, pero sigue, como si ese gato que está en la tapa ahora ya no pudiera irse.

Emparentada

Esta particular familiaridad es similar a la que nos dejan obras como Años Luz, de James Salter, y Más allá de las montañas, la gran película de Jia Zhangke, narrada en tres tiempos distintos.

Mientras Vicente, Gonzalo y Carla corren y contemplan el tiempo perdido, Alejandro Zambra logra el efecto que generan algunas novelas entrañables: que el libro no se pueda acabar.

Entrelíneas, también crece con fuerza otra idea: la de ver a la literatura como un familiar adoptivo.

Imagen de la nota

Poeta chileno

Alejandro zambra

Editorial Anagrama

400 páginas