82% lucha
Algunos de los opositores que piden mejorar las jubilaciones alguna vez fueron gobierno y podaron los ingresos de los pasivos.
Todo el mundo en este país considera que reclamarle el 82 por ciento móvil para los jubilados al gobierno argentino de turno es tan justo, legítimo y sin resultados a la vista como la demanda de la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas a la monarquía británica, o la anulación del penal que Codesal nos cobró en la final del ´90 a la Fifa.
"Pero hay diferencias en las respuestas", reconoce el diputado opositor José Preopinante: "La reina de Inglaterra no te da ni la hora, la Fifa menos, pero acá aparece Aníbal Fernández y te manda a Luxemburgo, donde, según dice, es el único lugar en el mundo en el que los jubilados ganan el 82 por ciento móvil".
Además, el reclamo se da con la particularidad de que muchos de los opositores que piden el mejoramiento en los sueldos de los pasivos alguna vez pasaron por algún gobierno que se ocupó de podar lo que los jubilados ganaban.
Por eso se le hace difícil al kirchnerismo vetar el proyecto del 82 por ciento móvil si se convierte en ley. "El problema de vetarlo no es sólo que te van a mirar como si fueras un motochorro, sino que después cómo vamos a hacer para impulsarlo cuando seamos oposición y busquemos romperle los esquemas al gobierno de turno. Es como arrojar un bumerán", se sinceró el operador oficialista José Táctico.
Desde el Gobierno también se quejan de que la solicitud de llevar la jubilación mínima a 1.230 pesos se hace irresponsablemente y sin el más mínimo cálculo previo. "!Eso es mentira!" responde irritado el opositor José Labanca, "hicimos el cálculo. Calculamos que con este proyecto le vamos a joder bastante la vida al gobierno por un buen rato", aseguró.
En tanto, en el Gobierno hacen cuentas y se ponen como locos cuando ven los millones que irían a los bolsillos de los jubilados. "Hemos llegado a un punto de inflexión, porque este es un proyecto bisagra. O usamos los fondos de la Anses para una finalidad para la cual no están concebidos, como pagarles aumentos a los jubilados, o los invertimos en beneficio del país, por ejemplo comprando aviones para Aerolíneas Argentinas", señala el asesor en Inversiones Estratégicas del Estado, José Pericia.
"Nosotros entendemos que los jubilados no llegan a la primera semana, pero Aerolíneas necesita renovar y aumentar su flota. Tenemos tan pocos aviones que hay vuelos que han partido con 86 azafatas porque no hay dónde meterlas. Es como cuando sobra gente en una oficina", agrega el funcionario.
"Se va a dar la paradoja de que con el 82 por ciento móvil los jubilados argentinos van a querer vacacionar en Miami y no vamos a tener aviones para llevarlos. Es el clásico problema de la frazada corta", especuló.
Desde el Gobierno también surge la preocupación por el impacto que tendría en la economía una inyección de 22 mil millones de pesos al mercado de consumo, tal el monto que en principio insumiría hacer frente al 82 por ciento. "Seguramente se produciría un rebrote inflacionario a partir del aumento de artículos y productos que normalmente consumen los jubilados, como la jalea real, bufandas, dentaduras y cosas por el estilo", asegura el especialista en temas macroeconómicos José Índice.
Lo cierto es que semejante discusión ya generó expectativas en la castigada clase pasiva. "Nunca estuvimos tan cerca de esta reivindicación histórica, hay muchos jubilados que ven tan cerca el 82 por ciento móvil que ya están haciendo números para ver si se meten en un asado full-full en 50 cuotas, de esos que ya están ofreciendo en lugar de los plasmas", afirma el jubilado José Pasivo, mientras cavila profundamente mirando la vidriera de una carnicería.
Si bien es sabido que solicitar que el Gobierno y la oposición se pongan de acuerdo en algo es mucho pedir, al menos podrían hacer un supremo esfuerzo por los viejos. Deponiendo posiciones, bien se podría parafrasear a Enrique IV de Francia, y decir que "don Cosme bien vale un 82 por ciento".

