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Los padres se constituyeron en querellantes particulares

Los padres de Juan Briski son querellantes particulares en la causa, caratulada como muerte de etiología dudosa.

08 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Los padres se constituyeron en querellantes particulares

Los padres de Juan Briski son querellantes particulares en la causa, caratulada como muerte de etiología dudosa. Hoy a las 11.30 se presentarán en Tribunales II ante el fiscal de Instrucción de Distrito IV, Turno 5, Pablo Molina. Patrocinados por el penalista Carlos Palacio Laje, Marcelo y María Lidia pretenden tener participación en la causa para conocer fehacientemente qué pasó con su hijo, que cayó al fondo de un barranco de 35 metros de altura."El objetivo de la presentación es ahondar en la investigación y determinar cuáles son las responsabilidades penales tanto directas como indirectas de las personas que intervinieron en el hecho o que pudieran tener responsabilidad civil", precisó Palacio Laje. El abogado aclaró que hay muchas dudas sobre cómo sucedió el hecho y lo único que quiere la familia es saber la verdad. Dosis moderada de alcohol. Mientras tanto, la investigación sigue acercando datos que aportan más indicios en dirección al accidente o la caída involuntaria. El fiscal Molina recibió en las últimas horas el primer avance del resultado de las pruebas químicas practicadas al cuerpo de Juan Felipe. El primer dato sostiene que el joven no estaba drogado y que sólo había ingerido una dosis moderada de alcohol, sólo unas pocas copas. "Tenía 83 miligramos de alcohol en el humor vítreo, que es donde mejor se conserva en alguien que ha perdido la vida", sostuvo una fuente relacionada con la pericia. Esta cantidad se corresponde con alguien que está "alegre, chispeante, verborrágico o algo desinhibido", según apuntaron las fuentes.El informe descarta completamente la droga e indica que ese "primer grado de intoxicación alcohólica" no es de cuidado.Sobre la ampliación de la autopsia, se supo tras el primer resultado que el joven sufrió múltiples fracturas en los huesos occipital, parietal izquierdo y fémur izquierdo, entre otros. El cuerpo estaba muy raspado debido a que no habría tenido puesta su remera (la habría tenido atada a la cintura). La caída de un total de 35 metros de profundidad fue en una pendiente casi vertical, con una inclinación de unos 80 grados. La investigación determinará de qué forma se desplomó, si fue por un resbalón o porque estaba escalando y perdió el equilibrio, entre otras hipótesis.