El oficio por herencia
Esta Pyme familiar, con más de medio siglo en el mercado, se destaca por abordar el desarrollo de “packaging” e impresiones de cierta complejidad.
La empresa funciona en el inmueble que fuera la casa familiar. De ahí para abajo, todo está vinculado con los sentimientos en esta gráfica que si bien cuenta con tecnología para la impresión, hizo a partir de lo artesanal un culto por la calidad. A Daniel Lencioni el oficio le vino dado por su padre, pero también por su madre quien hasta no hace mucho tiempo los acompañó en la tarea diaria de llevar el negocio adelante. Hoy la tercera generación asoma entre tintas y cartones. –¡Medio siglo en esto! –Mi papá puso su primera imprenta a los 21 años cuando salió del servicio militar. O sea que por más que hayamos festejado los 50 años, la gráfica tiene 67 o 68 años de vida. Cuando nos dejó él, mi madre continuó con la empresa. Ella hasta sus más de 85 años, trabajó con nosotros. Qué digo con nosotros, trabajó en su empresa. –¡Ustedes trabajaban con ella! –Es verdad (sonríe). Venía todos los días, conduciendo su auto. Realizaba la cobranza, manejaba la computadora… Hay gente que entra y mira el escritorio de Matilde. –¿La gráfica se fue especializando para determinados productos o me equivoco? –No, no, no. A ver, una cosa es el orgullo y otra muy distinta la soberbia: no hay muchas gráficas en Córdoba que hagan trabajos de calidad, tan meticulosos. Esta es una empresa chiquita, en general la industria gráfica de Córdoba no tiene graaandes compañías. Ponemos los ejes en valores, atención y compromiso. –Sobre eso van pivoteando. –Si usted me trae que le imprima unas facturas, o un talonario de monotributo, le doy precio, pero no es nuestro fuerte a menos que tengan un agregado de valor significativo. La especialidad, en cambio, es hacer las cosas de un modo distinto. Pero también existen ciertos límites para eso. –¿Cómo ser? –El mercado. Córdoba es un buen mercado, pero no es un mercado enorme. Aquí es difícil que una firma le traiga un pedido de 200 mil embalajes, como puede suceder en Buenos Aires. Una orden de 50 mil ya es una cosa enorme. Los promedios son menores. Hay que poder hacer de todo y bien. –Pero por lo que veo en las muestras que hay acá, les gusta la cosa compleja. –Una empresa multinacional nos encargó una caja de regalo donde debía entrar una botella de agua mineral y una copa (la muestra). No existe esa posibilidad en la gráfica. Bueno, nosotros lo hicimos. Pero además, de un laburo que tenía un gigantesco valor agregado imprimimos y armamos solamente 600 unidades. –Nada, comparado con el desarrollo que llevó esta cajita. –O ese otro packaging para una firma de jabones de tocador. Cuando realizaron la presentación, le preguntaban al cliente si había traído las cajas de afuera. Eso nos produce cierto orgullo. Una vez mi viejo me dijo: "Vos tenés que elegir un camino, el que sea, pero conseguí que te respeten". Hay que ser todos los días un poquito mejor en lo que hacemos para mantener la confianza del cliente. –¿Cuánto de artístico tiene lo que hacen? –La creatividad mayor viene de quienes desarrollan los productos afuera para los clientes o de los propios diseñadores que tenemos aquí, pero lo nuestro es hacer el producto y ser cuidadosos con los detalles. El trabajo delicado se hace todo aquí. –¿Cómo presupuestan estas cosas, porque no es lo mismo que imprimir talonarios? –Mire, esto es un oficio. Yo comencé barriendo la imprenta, después fui el primer "offista" de la imprenta, entonces uno va ganando experiencia y con ella la posibilidad de distinguir. No trabajamos con el millar de impresiones, sino que mido las horas de trabajo y presupuesto. A veces uno no termina percibiendo en dinero todo el esfuerzo, pero es algo muy creativo. –Vayamos a las variables que usted no puede manejar, ¿cómo está el precio del papel y de la cartulina? –Me acaban de anunciar por teléfono que el papel está por aumentar entre el dos y tres por ciento. Otro proveedor de Buenos Aires vino a decirme hoy que iban a bajar el precio por el estancamiento de las ventas. Está loco el mercado, pero no está desbocado por eso que le digo del nivel de actividad. Sí tenemos otros problemas. –¿Cuáles? –Dolorosamente, póngalo en negrita y con mayúsculas, todos los insumos son importados. Papel, chapas, tintas, químicas, caucho, lo que busque. Cuando uno pone algo nacional, la calidad desgraciadamente cae abruptamente y encima es más caro. Se agregan algunas limitaciones para conseguir los insumos. –¿Tanta diferencia puede haber con lo nacional? –Le doy un ejemplo simple. Si usted pone broches nacionales, se doblan, la máquina se clava… –Así que está loco el mercado. –Mire, una de las épocas fuertes del año es octubre. En octubre pasado estábamos de brazos cruzados, a mitad de noviembre comenzó a aparecer trabajo por todas partes. O nos ocurre que una fábrica de ropa nos pide presupuesto por 10 mil etiquetas y después termina encargando dos mil. Otras dos mil al mes y así. Eso quiere decir que todos estamos trabajando el día a día, sin posibilidad de planificar. –¿Hay tendencias en el packaging en este momento? –Sí, el mundo de las comidas delivery está experimentando una gran transformación. Estamos haciendo mucho packaging para tortas, pastelería, panaderías y también para negocios de sushi, comida china, o pizzerías que apuntan a salir del cartón gris o inclusive pollo asado de comercios que quieren ofrecerle algo distinto al cliente. –¿Necesita incorporar alguna máquina a la empresa? –Este es un momento Riquelme. –¿Riquelme? ¿Cómo? –Sí, hay que parar la pelota, levantar la cabeza y ver cómo repartir el juego. De lo que necesitamos, tenemos todo. Estamos cubiertos. Pero están muy revueltas las cosas, la inflación, el dólar blue. –Dicen que el dólar blue es un mercado chiquitito, ¡pero cómo asusta! –Los costos presionan mucho. Aún no hemos podido trasladar a los precios los aumentos salariales del año pasado. Creo que esto le pasa también a numerosos sectores. Normalmente los años electorales son de mucho movimiento, pero está tan raro que hay que hacer la de Riquelme. He pasado casi todas las crisis de este país, no le tengo miedo a esta situación, sí me preocupa y me voy a ocupar en mi empresa. –No desesperarse, pero no desentenderse de la situación. –Argentina es así y no estoy hablando de política. Las Pyme están muy complicadas, no son formadoras de precios, están en el medio del sándwich. Tengo que laburar hasta el último día de mi vida, no tengo vergüenza de decirlo, entonces mi obligación es cuidar lo que hay acá. –¿Otro designio familiar? –No hay día que no recuerde y ponga en práctica algo de lo que me enseñó mi viejo. Mi madre, estaba en la imprenta con él hasta las 11 de la noche. A los 12 o 13 años ya sabía cocinar minutas, porque ellos estaban trabajando y al otro día iba al colegio, así que me hacía de cenar yo mismo. Lo que más mamé es que cuando uno da la palabra es un compromiso que se cumple sí o sí.
Sabinero
Nombre. Daniel Lencioni.
Edad. 61
Hijos. Pablo y Paola. "Y tengo hijos del afecto, Karina, Mateo y Nina", dice.
Estado civil. Casado con Liliana.
Empresa. Lencioni Industria Gráfica.
Empleados. 16.
Hobby. Tocar la guitarra, sobre todo canciones de Sabina, Cacho Castaña y folklore.
Teléfono. (0351) 468-0808
Mail. [email protected]
Web. www.lencionigrafica.com

