La gestación se cumple con amor y atención profesional
Decenas de padres con sus niños, nacidos de manera prematura, se reunieron ayer para una celebración programada por la Unicef y tuvieron una jornada muy emotiva.
Sonia López nació hace 50 años y fue una niña prematura. Hoy, trabaja como enfermera en el equipo que asiste a niños prematuros y a sus padres en la Maternidad provincial. "Nuestro trabajo es devolver a las mamás y a los papás ese bebé tan deseado", dice Sonia, y se le llena la mirada de emoción. Mientras habla, decenas de niños, todos acompañados por sus padres, corretean entre las sillas de un aula de este centro de salud. Es que ayer se juntaron para celebrar la Semana del Prematuro, una iniciativa de Unicef a la que adhirieron 70 maternidades de todo el país. En Córdoba, también se realizó este evento en el Hospital Materno Neonatal y Misericordia. El objetivo: plantear la prematurez como un problema de salud pública y difundir medidas preventivas, además de capacitar a las familias sobre los derechos de los bebés y sobre sus derechos a ser informados.Cuando Brisa Bustos nació, a los seis meses de gestación, su cuerpecito cabía en una de las manos de su madre. Pesó 750 gramos y tuvo varias complicaciones: superó una operación de corazón, una retinopatía y la debilidad de sus pulmones, que fueron asistidos durantes tres largos meses con respirador artificial. Hoy, casi dos años después, la beba tiene un peso normal y disfruta de las mismas cosas que el resto."Durante el tiempo que estuvo en incubadora, me instalé en el hospital. Me la entregaron con 1.250 kilos, y pasé meses sin dormir, con miedo de que le pasara algo. Era tan chiquita que la movía muy despacio, por miedo a lastimarla", cuenta Romina, la mamá de Brisa.Para María de los Ángeles Roja las sensaciones fueron muy similares. Ella es la mamá de Daniza y Emilia, unas sonrientes gemelas que nacieron hace nueve meses luego de 27 semanas de gestación. La primera pesó 800 gramos y la segunda 1.100 kilo. Tras la cesárea, los médicos le dijeron que tal vez la más chiquita no sobrevivía, pero María de los Ángeles tenía fe que su hija tendría la fuerza suficiente para crecer."Fue un embarazo espectacular, pero un día rompí bolsa, me trajeron desde Cruz del Eje, ciudad donde vivo, y a las pocas horas nacieron. Aprendí a tomar todas las medidas de higiene y seguridad para ellas y para mí. Los médicos y las enfermeras me enseñaron mucho", dice esta mamá. "Hice todo al pie de la letra y acá las tengo. Me hacen inmensamente feliz", agrega. Las mamás y los papás de estos bebés destacan la importancia del equipo profesional. Sonia Lopez afirma: "Hace 30 años, el cuidado del bebé prematuro sólo lo hacían los médicos y las enfermeras. Ahora se integra a los padres".
