"Hoy parece que el Monserrat siempre hubiese sido mixto"
En 323 años, es la primera vez que una mujer ocupa un cargo directivo.
Tenía apenas 11 años cuando llegó a Córdoba, dejando atrás su Mendoza natal. Y aunque vino a esta ciudad pensando en su futuro, "porque mis padres querían que estudiara aquí", ya desde su infancia había definido lo que quería para su vida: "Cuando tenía 5 años jugaba a darle clases a mis muñecas".
En sus 30 años de trayectoria docente dentro del Colegio Nacional de Monserrat, Adriana Verdi "jamás" imaginó que llegaría a ocupar la vicedirección de esa institución educativa. Mucho menos imaginó que sería la primera mujer en ocupar un cargo directivo en el "Monse", que hace poco más de una década rompió su histórica tradición de ser un colegio sólo para varones y pasó a ser mixto.
"Fue una cuestión medio revolucionaria, pero se adaptó todo muy bien y actualmente es como si siembre hubiera sido así", asegura Adriana al recordar aquel cambio que le tocó vivir desde adentro, siendo ya profesora, y que tuvo el rechazo de buena parte de la comunidad educativa.
Junto a Aldo Guerra, actual director, y Hernán Moya, vicedirector administrativo, Verdi asumió el pasado 5 de mayo como vicedirectora académica del colegio, tras la aprobación del Consejo Superior y la designación de la rectora de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Carolina Scotto.
Licenciada en físico-química, egresada de la UNC, Adriana comenzó su carrera dentro del Laboratorio del "Monse" y un año después empezó a dar clases en el nivel medio y terciario de la institución. Hoy, administra su tiempo entre su flamante cargo, las horas de clase en la Universidad Católica de Córdoba (UCC), su marido y sus cuatro hijas.
-¿Pensó alguna vez en ocupar este cargo?
-Nunca, nunca me lo había imaginado y nunca fue mi objetivo. En otra institución se había vislumbrado mi nombre para un cargo directivo, pero acá nunca lo hubiese imaginado porque tenía el preconcepto de que el rector del Monserrat, ahora director, era designado por la Universidad y era un cargo vitalicio. Además, por su historia, el colegio tuvo siempre un "patriarcado", entonces cómo íbamos a pensar en una mujer. Pero con la democratización de las designaciones, muchos de los colegas lo pensaron y cuando me lo propusieron dije: "Sí, por qué no".
-¿Cómo se realizó la elección?
-La rectora Scotto envió una resolución para crear un Consejo Asesor, con la representación de todos los estamentos: padres, alumnos, preceptores, docentes y no docentes. Y en octubre pasado comenzamos con nuevos aires en el Monserrat. Yo lo califico como un hecho histórico, porque se democratizaron las designaciones y ahora se renuevan autoridades cada tres años. De ese modo, luego de que el Consejo promovió la formación de las ternas, me proponen ser parte de una y en octubre se resolvió a través de una elección.
-Que la rectora de la UNC sea una mujer, ¿cree que influyó en su llegada a la vicedirección?
-No creo que haya influido directamente, pero quizá sí de forma indirecta. A lo mejor eso generó cierta animosidad para decidir la propuesta e incluir a las mujeres, pero yo no lo sentí así.
-¿Se proyecta a futuro ocupando el cargo de directora?
-No, a mí me gusta esto, la parte académica. Yo nací siendo docente, a los 5 años jugaba con las muñecas dándoles clases y a la docencia la llevo en el alma. Al estar en un cargo directivo se toma un poco de distancia del aula, porque se deben abarcar muchas cosas, y a mí me falta algo si no doy clases.
-Internamente, ¿existen todavía resistencias a la integración?
-En lo absoluto, el Monserrat funciona como si siempre hubiera sido mixto. Incluso se han ido incorporando preceptoras mujeres y se ha logrado aggiornar el colegio a la presencia del sexo femenino. Todo fue surgiendo muy naturalmente.
-¿Cuál es su posición al respecto?
-La sociedad es mixta, partamos desde ahí. En algún momento se tuvo que respetar la tradición y en ese entonces estaba bien, nunca lo puse en tela de juicio. Pero si la cuestión se tornaba como un fanatismo, ya no era saludable, por eso opté por mandar a mis hijas al Monserrat apenas pasó a ser mixto y ya dos de mis cuatro hijas son egresadas de la institución. Con esto, está todo dicho.

