El Hospital de Clínicas, deteriorado
De no hacerse las inversiones necesarias, el Hospital de Clínicas de Córdoba, que por ahora depende del convenio con el Pami, corre el riesgo de convertirse en un simple y gran dispensario.
El Hospital Nacional de Clínicas es un edificio emblemático de la ciudad de Córdoba, por varias razones: por su historia, por el lugar que ocupó en el desarrollo de la Medicina argentina, por su valor arquitectónico y por la impronta que dio a uno de los barrios más característicos de la capital provincial, conocido precisamente como "barrio Clínicas". Hoy se encuentra en un estado de evidente deterioro. El hospital fue proyectado por el italiano Francisco Tamburini a fines del siglo XIX, por gestión del entonces decano de Medicina, Luis Rossi. Empezó a construirse en 1885 y su estilo arquitectónico es el ecléctico italiano. Tamburini diseñó también el teatro Rivera Indarte –hoy del Libertador– y la sede central del Banco de Córdoba.Fue inaugurado el 24 de mayo de 1913 y desde entonces se convirtió en el hospital-escuela de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. El 17 de diciembre de 1990 fue declarado monumento histórico nacional por decreto 1.472 del Poder Ejecutivo de la Nación.El Clínicas dio a esa zona de la ciudad un estilo inconfundible: Alberdi fue el barrio de los estudiantes, de las pensiones donde se alojaban jóvenes de todo el país, de la cancha del Club Atlético Belgrano, y en sus cuadras angostas de casonas bajas se desarrollaron distintos eventos sociales, culturales y deportivos.En el barrio, funcionaba la sede de la Federación Universitaria de Córdoba y un comedor estudiantil, y sus calles fueron uno de los escenarios de acontecimientos como la Reforma Universitaria de 1918 y el Cordobazo de 1969, además de muchos clásicos del fútbol cordobés, de los que todavía se guarda memoria.Pues bien, la estudiantina del Clínicas se acabó hace al menos tres décadas, el barrio se transformó urbanísticamente y el Hospital Nacional de Clínicas entró en un proceso de deterioro edilicio, institucional y docente del cual todavía no se ha recuperado. A simple vista se notan problemas en techos y muros, fisuras, caída de revoques y ladrillos. La humedad brota de las paredes, hay parches en los pisos, los desagües funcionan mal y las molduras exhiben el desgaste de los años.Aunque los profesionales y el resto del personal que allí trabaja siguen esforzándose por mantener la calidad sanitaria que caracteriza al establecimiento, no hay inversiones significativas en el viejo hospital, que se está cayendo a pedazos, y sin los ingresos provenientes del convenio con el Pami ya se hubiera convertido en un enorme dispensario.Resulta lamentable esta realidad, pero hay que aceptarla como es: no existen inversiones, ni de la Universidad Nacional de Córdoba ni del gobierno de la Nación, y mientras no las haya, continuarán los problemas del Clínicas, que además de ser un monumento cultural y arquitectónico, debe cumplir la función sanitaria que le corresponde y que tanto necesita la sociedad cordobesa.

