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Entrevista a Cacho Buenaventura: Hubiera sido arquitecto

Agradecido. Así está Cacho Buenaventura con la vida. Se define como un apasionado del diseño y la arquitectura, y prefiere la moto y el caballo antes que el auto. Confiesa que la tecnología no lo atrae.

12 de enero de 2013 a las 12:02 a. m.
Santiago Gómez (Especial)
Entrevista a Cacho Buenaventura: Hubiera sido arquitecto
Cacho Buenaventura.

Una mezcla de alegría y paz transmite Cacho en cada respuesta. Este nativo de Cruz del Eje, vecino histórico de Alta Córdoba y hoy radicado en Villa Carlos Paz cuenta: “Me vine para acá por la idiosincrasia de la gente y por la cercanía que tengo con mi trabajo”.

–¿Cómo definís el estilo de tu casa?

–Rústica y contemporánea, con ambientes de esparcimiento y reunión. La pileta es un espacio húmedo de encuentro, la hice de sólo un metro de profundidad, para estar sentadito y compartir un fernet con amigos, igual que en el río.

Cacho es un apasionado del diseño: “Soy imaginativo y creativo, hubiera sido arquitecto. Me banco que me digan ‘gordo maraca’ cuando voy al quiosco a comprar la Para Ti y revistas de diseño. Cuando adquirí esta casa, tiré todo y la hice a mi gusto, con ayuda de Carlos Lange. No quería una casa linda, buscaba un hogar: tengo mi mesa de billar y mis libros, está la galería y 1.000 metros de patio, para que disfrute la familia cuando viene. El tele lo compré para mí: ningún dibujito, esas etapas ya las pasé con mis hijos, ahora es mi momento”, dice.

Hoy, Cacho vive en su lugar soñado, pero no olvida su primer hogar en un rancherío en Cruz del Eje: “De chico, dormía debajo de la mesa para evitar el sol que daba en la chapa de zinc. Éramos una familia acomodada: nos acomodábamos en una sola pieza, en una sola cama”, recuerda con humor.

De Alta Córdoba, donde crecieron sus hijos, guarda los mejores recuerdos: “Ahí estaban los turquitos que me fiaban, el bar del Pelado, donde jugaba al billar. Y podías andar por la calle distraído, algo que cambió por la inseguridad”, compara.

–¿Cuál es tu lugar de relax en casa?

–El living y el sillón donde me acuesto para ver la tele. Pero mi lugar es la ducha; ahí, debajo del agua, cada mañana digo gracias por un nuevo día, y a la noche, antes de ir a dormir, vuelvo a agradecer.

Si bien tiene un imponente TV, Cacho aclara que disfruta más de la radio y la lectura.

–¿Tu primer televisor?

–Era un Noblex tapizado con cuerina y aluminio al costado. Veíamos Jim West, a Marrone, y con mi tata a Pepe Biondi. Después ligué en una rifa un Toshiba 14 pulgadas, que tuve hasta hace poco.

–¿Cómo te llevás con la tecnología?

–El celular me lo compraron mis hijos. Pensé comprar una tablet o notebook, pero soy más del puño y letra. Uso cuadernos y así no olvido lo que escribo.

Por ahora, Cacho le baja el pulgar a las redes sociales: “No le veo el sentido a exponer tu vida en Internet”, dice.

–¿Los autos te seducen?

–Estaba destinado a andar a pata, imaginate que arranqué caminando a los 8 meses. Al auto lo veo como una herramienta de trabajo. El primero que tuve fue un Falcon rojo. Como todo negro, yo tenía que tener un auto rojo, parecía una semilla de sandía adentro. Siempre usé cinturón y me decían “bueeeena, ahí va Reutemann”. Viajo mucho, por eso busqué autos seguros más que lindos. Por seguridad, mi marca preferida es BMW.

Cacho cuenta que está pensando usar GPS: “A veces, he dado cinco o seis vueltas para agarrar la entrada de algún pueblo”, confiesa. Además, le gustan las motos. “Andaría todo el tiempo en una. De pendejo, le choreaba la Puma Segunda Serie al profe de Mecánica para dar vueltas por el pueblo”.

– ¿Una salida ideal?

– Sería en moto. También me gusta ensillar el caballo y adentrarme en las sierras, comer una naranja y volver, y que te estén esperando con un asadito de falda. ¡Ah, loco, eso sí que es vida!

Cacho según Cacho

Vive con su mujer Stella, con quien hace 40 años comparte la vida, y con Rómulo, que es el bóxer guardián.

Está en plena gira por festivales con su espectáculo “En defensa propia”, y trabaja en un proyecto para hacer teatro durante el año.