Temas del día:

El fraude, una sombra en las empresas

Luego del caso Enron las compañías comenzaron a ocuparse más de la corrupción puertas adentro. Los hechos más comunes en Córdoba.

19 de septiembre de 2010 a las 12:02 a. m.
El fraude, una sombra en las empresas

A partir del caso Enron, la mayor estafa contable de la historia de Estados Unidos conocido a fines de 2001, el fraude empresarial se convirtió en un tema de análisis en el interior de las instituciones. No porque sea novedoso, sino porque desató la creatividad para encontrar mecanismos que lo contengan. Según un estudio de FTI Consulting, las empresas pierden en promedio cinco por ciento de su facturación anual fruto del robo contable u operativo y lo curioso es que no todas hacen el esfuerzo por reducirlo."Uno tiene la idea de que el fraude es mayor en países latinoamericanos como Argentina, pero lo cierto es los casos más cuantiosos se sucedieron en Estados Unidos. Sin embargo, afecta a todas las empresas en cualquiera de sus niveles, sobre todo a las pequeñas y medianas, que no implementan procedimientos de prevención y control", asegura Diego Cano, presidente de FTI Consulting Argentina.A partir de Ley Sarbanes-Oxley, la normativa aprobada por el Congreso de Estados Unidos en 2002 para controlar las empresas que participan del mercado de capitales y revisar las auditorías, las grandes compañías comenzaron a mejorar sus controles externos e internos, adaptando estas ideas a su propia administración.Esto no sucede en muchas Pyme, que por no elevar sus costos, por la falta de una cultura del control o el personalismo de sus dueños, en general no formalizan instancias de supervisión que eviten este tipo de problemas, según advierte el socio y responsable de la oficina Córdoba de Deloitte & Touche, José Luis Ballarati. Córdoba informal. La informalidad que todavía caracteriza a muchas empresas cordobesas las hace presa fácil del fraude interno. Lejos de los resonantes fraudes que afectaron al mercado internacional, como los casos Madoff y Enron, los hechos más comunes en Córdoba son los que se pueden producir en cualquier compañía, con el protagonismo desde el empleado más raso hasta el principal directivo, sea mediante operaciones de tipo contable como operativos.Entre los primeros, pueden hallarse "errores intencionales" como revaluar los activos o los pasivos de las empresas y mejorar las condiciones de negociación de ante terceros. Esto puede afectar a bancos, proveedores, clientes y hasta los propios trabajadores de las firma.En el mercado de capitales, se han producido principalmente en Buenos Aires casos como los denominados insider trading , donde se utilizan informaciones privilegiadas o internas de las empresas para vender o comprar acciones a un valor más beneficioso, lo que está prohibido (ver aparte).Más conocidos aún son los fraudes operativos. Gerentes que compran más de lo necesario sólo para evitar que al año siguiente no le bajen el presupuesto; encargados de compras que favorecen a determinados proveedores o "desvían" una licitación aún cuando sea ruinosa para la compañía que trabajan; facturación de servicios que nunca se realizaron o que la empresa no necesita, como también situaciones de "peaje" (coima) en los ámbitos donde se define la compra a un determinado proveedor.De la misma manera, existen otras situaciones como los tradicionales faltantes de caja en determinadas sucursales o la práctica de "pasar" consumos personales como gastos operativos, como también otras prácticas alejadas de la ética, que conforman el permanente "goteo" de dinero que se escapa del control de los dueños o de los accionistas.¿Cómo o cuándo se detectan este tipo de situaciones? Al momento de que los volúmenes de compra de una determinada filial o área no se corresponden con su tamaño, cuando los gastos del empleado no se corresponden con sus ingresos o cuando las áreas de compras empiezan a realizar compras en forma directa y deja de utilizar mecanismos como las licitaciones. Ambiente de control. Los especialistas coinciden en que la única posibilidad de frenar este tipo de situaciones es generar en la empresa un "ambiente de control". "La firma puede crear un código de ética y otro de buenas prácticas corporativas, pero si el directorio no está dispuesto a actuar con absoluta inflexibilidad, no sirve de mucho. En este tipo de casos, la acción es el mensaje", explica Ballarati.Para el directivo, tan importante como el código es la tarea de comunicarlo y capacitar al personal en este tipo de normas. A esto se suma la realización en forma regular de auditorías internas y externas, la determinación en forma clara de cómo se actúa ante un caso de fraude interno y la creación de instancias de participación, como los "buzones de denuncias", que utilizan algunas empresas para incentivar a que los propios empleados avisen cuando se produce un caso de corrupción o simplemente violación a las normas administrativas.Para Diego Cano, igualmente, lo más importante es establecer normas escritas de funcionamiento corporativo. "Cuando la regla no se pone por escrito o no queda clara se genera un ambiente propicio para el fraude", resalta.Para el titular de FTI Consulting, otro aspecto sustancial es que quienes están a cargo de las auditorías (en general contadores o profesionales de ciencias económicas) trabajen en forma articulada con los asesores legales y los abogados de las empresas. "Cuando se descubre una situación de fraude hay que tener elementos muy firmes, porque rescindir un contrato puede generar un conflicto sindical o un juicio laboral", advierte el consultor.Es por esta razón que muchas empresas optan por llegar a un acuerdo de desvinculación, para evitar que el caso se ventile en la Justicia y termine ensuciando los nombres de ambas partes.El fraude empresario implica algo más que una mera pérdida de dinero. El problema es hasta dónde está dispuesto a llegar el empresario o el accionista para evitar que este tipo de cosas sucedan.