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Una economía más burocrática

Que el 53 por ciento de los ingresos provinciales vaya destinado a sueldos de la administración es un mal signo, que habla con claridad de la regresión económica y social de Córdoba.

06 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Una economía más burocrática

Hace unos días, el título principal de nuestra tapa –referido al estado de las finanzas de la provincia de Córdoba– decía lo siguiente: "En salarios, ya se va el 53 por ciento de los ingresos". La nota agregaba que en los primeros seis meses de este año, los sueldos de los empleados públicos acaparan ese porcentual, lo que significa que, respecto del mismo período del año pasado, el aumento es del 40,5 por ciento. Si se agrega que los gremios que agrupan a los agentes estatales reclaman un aumento general de emergencia para antes de fin de año, se tendrá una idea aproximada de la magnitud del problema considerado.El Gobierno provincial ratificó que la pauta salarial convenida está cerrada hasta febrero, pero la extensión de los conflictos en algunos sectores, como el de la salud, por ejemplo, indica que no será tan fácil mantener esa palabra empeñada, aunque cualquier acuerdo en particular no tendría un alcance general para toda la administración pública.La Lotería de la Provincia, la obra social Apross, la Caja de Jubilaciones, el Banco de Córdoba y las agencias de Deportes y de Turismo, entre otras áreas, no integran la administración central, lo que hace que el problema sea de mayores alcances que lo planteado inicialmente.Algo similar a lo expuesto sucede en el Estado nacional, otros gobiernos provinciales y los municipios y comunas, donde los gastos en salarios superan con amplitud los límites normales y se devoran los presupuestos. Las cifras citadas confirman que el Estado, en sus distintas jurisdicciones, se ha convertido en el principal creador de empleos en el país.A ello hay que agregar el gasto en subsidios y planes sociales, categorías que son tomadas en cuenta para elaborar los índices oficiales de empleo. Con un añadido: que en un muy elevado porcentaje, que algunos ubican al menos en la mitad de los empleos públicos, son trabajos no productivos, es decir que no generan ni riqueza ni bienes y tienen un carácter eminentemente burocrático.Se da así el fenómeno de que un organismo oficial como la Municipalidad de Córdoba tiene más empleados que todas las industrias automotrices de la ciudad juntas, lo que invierte la pirámide económica, laboral y social, que hasta hace 25 años era la de una ciudad industrial y pujante y que hoy se ha convertido en una ciudad de empleados públicos, tarea honrosa si es bien ejercida, pero que genera menor dinámica productiva y creativa en la sociedad.Hoy, los gremios más fuertes, numerosos y con mayor poder de presión y negociación son los de los empleados públicos, en detrimento de los metalmecánicos, autopartistas y agroindustriales, lo que significa una indudable regresión económica y social.