Córdoba tiene menos niños que en 2001
El fenómeno es similar a nivel nacional. A pesar de que la población del país creció 10%, la cantidad de chicos menores de 10 años está en descenso.
Córdoba y Argentina se están quedando sin niños. O, al menos, cada vez tienen menos. Es que a pesar de que en el país el crecimiento poblacional entre 2001 y 2010 –fechas de los últimos censos nacionales– superó el 10 por ciento, la franja etaria de los más pequeños no sólo no aumentó sino que decreció. Las cifras son contundentes. En la provincia de Córdoba, había 544.426 chicos de 0 a 9 años en 2001. Pero en 2010, la cifra descendió a 528.145, es decir, cayó un tres por ciento. A nivel nacional, el fenómeno es similar: de 6.820.495 chicos menores de 10 años pasó a 6.718.871.Y la tendencia continúa. Según los últimos datos de la Dirección del Registro Civil Municipal, del 1° de enero al 30 de septiembre de 2011 hubo 16.492 nacimientos. En el mismo período de 2010 fueron 238 más."Básicamente, se debe a un descenso de la fecundidad, que viene sostenido desde mediados del siglo 20, salvo por el baby boom entre la década de 1970 y 1980. Cada vez hay menos hijos por mujer", asegura Leandro González, demógrafo e investigador de Conicet.Según el demógrafo, en 2001 el promedio era de 2,4 hijos por mujer, mientras que en 2010 descendió a 2,3. El pico de fecundidad fue en 1895, cuando se registró un promedio de siete hijos por mujer. Pero de allí baja por la influencia de la inmigración europea y el avance de salud de las mujeres. "En 1947, es decir medio siglo después, la cifra descendió a 3,2 hijos por mujer cuando en el resto de América latina el promedio era de seis", cuenta González. Proyecciones. En paralelo al descenso de la población infantil, se agrega el incremento de la cantidad de adultos mayores. Así, entre 2001 y 2010, el crecimiento en Córdoba de los mayores de 64 años fue de 13,5 por ciento, cuatro puntos más que el promedio del total de la población. ¿Qué nos espera en los próximos años ante este panorama? "Vamos a tener la población envejecida en el futuro. Desde lo urbanístico, las ciudades van a tener que comenzar a pensarse para los viejos y no los jóvenes", reflexiona Daniel Ortega, titular de la Dirección de Sociodemografía provincial. Ya segura que crecerá el porcentaje de población restringida en su movilidad y que las ciudades deberán adaptarse. "No va a ser fácil ni barato; hay que lograr mayor la accesibilidad, pensar la ciudad de otra forma", asegura.Otro punto por resolver es la cuestión previsional. "Todavía no estamos en una etapa preocupante porque aún es más fuerte la población activa. Pero hay que estar alerta y no dejarse estar; si no hay inmigración, el modelo previsional actual puede verse complicado en el futuro".Un tercer tema es el de la salud, como la prevalencia de enfermedades como los problemas cardíacos y respiratorios, y la necesidad de especialistas en gerontología. Qué esconden los números. El descenso de la fecundidad esconde otra realidad: las diferencias sociales. Según González, hay una clase social alta con fecundidad baja que trabaja, estudia, viaja y tiene posibilidades de realizar su proyecto individual y luego de familia, pero hay otra franja de la población con fecundidad alta que ni termina el secundario, o a duras penas lo hace, y cuyo único proyecto de vida es tener hijos. "La maternidad les da sentido a sus vidas", dice. Basta recordar que, a pesar de la baja de la fecundidad, tanto en Córdoba como Argentina la cantidad de hijos de madres adolescentes es cada vez mayor.
“Es importante el acceso a los anticonceptivos, pero también las posibilidades reales de trabajar y estudiar, que son los incentivos para que la mujer postergue su fecundidad”, comenta González.
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