Colegios universitarios en conflicto
La huelga que involucra a docentes del Monserrat y del Belgrano evidencia que deben buscarse otras formas de protesta sindical para que los perjudicados no sean siempre los alumnos y sus familias.
Los cuerpos docentes del Colegio Monserrat y de la Escuela Manuel Belgrano, ambos de la capital provincial, resolvieron una drástica medida de fuerza que arrancó el jueves pasado y se extenderá hasta el miércoles próximo. Ello profundiza el estado de incertidumbre de los alumnos que concurren a esos establecimientos dependientes de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). El plan de lucha golpea más fuerte en el Monserrat, donde aún no comenzaron las clases al cabo de dos semanas de huelga de los maestros. En el Belgrano, en cambio, se plegaron a la protesta con el ciclo lectivo en marcha y completarán el miércoles ocho días de inactividad en las aulas. Aun con esos matices, en ambos casos los principales perjudicados son los alumnos.Varias razones se esconden detrás de este estancamiento en las negociaciones. La principal es de corte salarial, aunque hay otras originadas en disputas internas sindicales. Además, el conflicto no estaría exento de un fuerte tufillo político vinculado con la próxima renovación de autoridades en el Rectorado de la Casa de Trejo.En el plano gremial, se ha dicho que los docentes de las dos escuelas preuniversitarias desconocieron el resultado de la asamblea de la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (Adiuc), que había resuelto hacer un paro sólo de 24 horas mañana martes, en protesta por el desconocimiento del acuerdo paritario local.El sector más radicalizado de Adiuc reclama el cumplimiento de los acuerdos paritarios de 2012 por parte de la UNC y se queja de que, avanzado el primer trimestre de 2013, todavía no han recibido propuesta salarial alguna. "Exigimos la liquidación del bono acordado a fin de año, devolución de los días descontados en 2012, aumento del 30 por ciento retroactivo al primero de enero en un pago, modificación de las escalas para el pago del Impuesto a las Ganancias y universalización de la asignación familiar", señala el rosario de demandas.Más allá de estas reivindicaciones que pueden tener sustento lógico en una economía imprevisible que golpea el bolsillo de los trabajadores, la situación en el Monserrat y en el Belgrano amaga con desmadrarse, siempre con el alumnado como una especie de rehén del conflicto.Las partes deben encontrar canales de diálogo sin demoras, a favor del normal dictado de clases en ambos institutos. La rectora Carolina Scotto tiene su responsabilidad indelegable como cabeza del gobierno de la UNC, más allá de los vaivenes políticos que la tienen ocupada de cara a la Asamblea Universitaria del 23 de marzo. De parte de los docentes, aun cuando sus reclamos sean justos, tendrán que dirimir sus pujas internas sin perjudicar al conjunto de los alumnos, que espera una cuota de sensatez y cordura sólo para cumplir con el deber de estudiar.

