Un boleto caro, ¿mejor servicio?
La irrevocable decisión municipal de que los cordobeses paguen la tarifa urbana más cara del país debería ir acompañada de una clara mejora en el servicio del transporte público de pasajeros.
Los argumentos para justificar el aumento del boleto urbano en la ciudad de Córdoba pueden ser atendibles en función de la variable de costos por el aumento de los salarios de los choferes y el congelamiento de los subsidios del Gobierno nacional para el sector, entre otros factores. En forma paralela, el municipio capitalino reconoció que carece de recursos propios para afrontar los subsidios caídos. Esos son los factores que se esgrimieron para justificar una suba del 28 por ciento en relación con el valor actual de 3,20 pesos. El boleto único pasará a costar 4,10 pesos desde el viernes 18.Las razones atendibles chocan, no obstante, con la mala contraprestación que se brinda pese a que se paga el boleto más caro a valor nominal del país. Los cordobeses han soportado en carne propia una historia de desventuras y sufrimientos relacionada con el transporte público.Una larga enumeración de paros sorpresivos, y salvajes en algunos casos, con enfrentamientos entre los propios choferes o entre estos con la Policía, es parte de un anecdotario que tiene muy pocos puntos a favor para el usuario.Lo primero que hay que tener en cuenta es que un sistema de transporte público en una gran metrópoli como es Córdoba, habitada por 1,3 millón de personas y circundada por otro importante conglomerado humano, requiere una planificación que excede al simple esquema de recorridos y frecuencias. La solución no sólo demanda garantizar el transporte a través de colectivos, sino también imaginar servicios alternativos, por caso un ferrocarril urbano o un subterráneo, proyectos que por ahora han sido desestimados por el Palacio 6 de Julio por razones de costos. La planificación no sólo debe incluir a los medios de locomoción, sino también a las vías de circulación, a la mejora de las calles secundarias y a la posibilidad de establecer áreas de concentración, junto a tarifas diferenciadas.La Municipalidad de Córdoba asegura que estos temas han sido previstos en la próxima licitación, que aportaría un nuevo esquema a partir de 2014. Pero aún restan casi 12 meses para su puesta en vigencia, por lo que las preocupaciones de las actuales autoridades deberían concentrarse en mejorar las frecuencias y otros reclamos básicos de los pasajeros, como los servicios durante los días domingos y feriados.El equipo que acompaña a Ramón Mestre ha prometido que este será el único incremento previo al traspaso al futuro régimen, con lo cual los actuales empresarios deberían afrontar los futuros aumentos salariales y los costos de mantenimiento con los mayores ingresos, ofreciendo una prestación acorde a la envergadura de la ciudad de Córdoba. En caso contrario, los cordobeses volverán a cargar en su mochila otra frustración en cuanto a la calidad de las respuestas que esperan de la conducción de los asuntos públicos.

