Los desbordes cloacales siguen dando dolores de cabeza
Ayer volvieron a brotar líquidos malolientes en Trejo y Caseros, y el municipio debió trabajar en el sector. Vecinos cortaron una calle para reclamar por la presencia de efluentes desde hace meses.
Quien tuvo la desdicha de recorrer calles céntricas de la ciudad de Córdoba ayer y los últimos días habrá notado, con absoluto estupor, la gran cantidad de malolientes líquidos cloacales que emergieron en algunas veredas y calles desde las tapas de las cámaras de inspección.
La Voz del Interior hasta observó efluentes cloacales que discurrían como ríos junto a los cordones de las veredas, a lo largo de muchos metros y, en ciertos casos, por cuadras.
Por ejemplo, fue una proeza atravesar la vereda de 27 de Abril al 990, repleta de líquidos que regaban las baldosas del lugar, justo enfrente de un edificio cuyo patio externo estaba afectado por estos efluentes.
Cerca de allí también brotaban líquidos de la red cloacal en calle Miguel del Corro al 100. Y también se vieron efluentes en Belgrano y 27 de Abril.
Pero el inconveniente mayor volvió a producirse en plena Manzana Jesuítica, Patrimonio de la Humanidad. Al igual que el fin de semana, en Caseros y Obispo Trejo se produjo otro derramamiento importante de desechos cloacales que afectó parte del tramo peatonal de Trejo al 100. Personal municipal de Redes Sanitarias trabajó para deshacer el tapón, con la ayuda de un camión desobstructor.
El secretario de Infraestructura, Héctor Di Forte, atribuyó los desbordes a “los desaprensivos que arrojan de todo a la red cloacal, hasta bolsas de basura”. Y cuestionó: “Se forma una capa de grasa en las cañerías que se solidifica con el frío y reduce la capacidad de circulación de líquidos; ¿cómo van a funcionar bien las cloacas así?”, criticó.
En tanto, el titular de Redes Sanitarias, Jorge Vaccaro, dijo que en Caseros y Trejo hubo que limpiar un caño de ventilación y anticipó que hoy seguirán las tareas desobstructivas, además de crearse otro caño de ventilación en forma precautoria que se transforme en alternativa de evacuación de líquidos en caso de que vuelva a producirse otro taponamiento en la red.
Por estos días, el municipio atiende entre 30 y 50 reclamos diarios por desbordes cloacales. Y opera con cuatro o cinco camiones desobstructores, de los siete que totalizan la flota.
Protesta vecinal
Vecinos y comerciantes protestaron ayer a las 17 y durante más de una hora en la esquina de Paraguay y Deán Funes por la continua salida de líquidos cloacales en la vía pública y los riesgos para la salud que esto implica. El tránsito estuvo interrumpido en la primera cuadra de Paraguay, por lo cual inspectores desviaron la circulación en las calles adyacentes. Hubo personal policial controlando.
Cristina Conejero, vocera de los vecinos, atribuyó el problema a “la rotura de un caño maestro que pasa por debajo del pavimento de calle Paraguay”. Planteó que la gente que vive en la cuadra “lleva seis meses seguidos” con estos líquidos nauseabundos, que también brotan dentro de algunos comercios. Y calculó que el problema ya lleva “entre cuatro y cinco años”.
El jefe operativo de Redes Sanitarias del municipio, Juan Carlos Gudiño, concurrió al lugar y negó que el desborde esté relacionado con el ducto principal de cloacas. Aclaró que el problema se debe a “una conexión domiciliaria ilegal que libera efluentes a la calzada a través de un caño”. Gudiño aseguró que la responsabilidad “es del edificio de Paraguay 35”.
El martes próximo, las áreas Control Integral de la Vía Pública y Obras Privadas harían inspecciones que podrían llevar a una clausura y multa al titular de ese inmueble.
Di Forte también indicó que el problema “es del edificio, no del caño colector de cloacas”. El propio Di Forte se comunicó ayer a la tarde con la vecina Conejero para comentarle esto.
Por su parte, Vaccaro reveló que meses atrás también se habían producido desbordes en la primera cuadra de calle Paraguay, que afectaron a varios locales comerciales de la zona.
Conejero recordó que el 27 de junio los vecinos enviaron una nota de reclamo al municipio por la presencia de líquidos cloacales. Ayer, se vio que los efluentes corrían por el cordón de la calle Deán Funes al 1200 hasta Mariano Moreno.

