Una auténtica vacuna
Crónicas lunares: el aumento del precio de la carne debido a que los productores esconden vacas, preocupó al gobierno nacional.
El aumento del precio de la carne vacuna debido a que los productores esconden cientos de miles de vacas en gigantescos refugios subterráneos para simular una disminución de stock , preocupó al gobierno nacional pero sobre todo a los consumidores y determinó una nueva y eficaz intervención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno: publicó una lista de precios e hizo retrotraer el kilo de costilla al valor de 10,50. "Controlar la inflación en el país es un juego de niños, se disparó la bola de lomo, pero la controlamos publicando una lista de precios. Realmente, no nos explicamos cómo pudo haber gobiernos que no lograran controlar el problema", explica José Guarismo, mano derecha de Moreno. Pero la actividad de las principales espadas antiinflacionarias del gobierno no se limita a la publicación de los valores de la carne de vaca, sino que avanzó sobre una nueva propuesta para diversificar el consumo de los argentinos. "Ya logramos convencer a la gente de que los chanchos y los pollos son comestibles. Ahora vamos por más: persuadiremos a los argentinos de que la merluza también puede comerse. Incluso hemos contratado un asesor gastronómico esquimal, que nos ha explicado que se puede ingerir cruda", afirma entusiasmado el vocero. "Pescado para todos". El pensamiento del gobierno es claro, si tuvo éxito el "Fútbol para todos", entonces también va a funcionar el programa "Pescado para todos". El puntapié inicial fue auspicioso. Moreno puso en marcha una pescadería ambulante en la explanada de Casa de Gobierno y logró que la Presidenta Cristina Kirchner bajara a comprar un kilo de merluza. "El ejemplo de la Presidenta fue decisivo para el éxito del programa. Si ella come merluza, entonces miles de argentinos le perderán la aversión a este pescado y comenzarán a devorarlo", aseguran los mentores de la iniciativa. "Algo similar ocurrió en Francia cuando Luis XVI impulsó el consumo de papa, tubérculo que era rechazado por la creencia de que producía lepra. Para aventar esos ridículos conceptos, en una fiesta el rey se presentó con papas colgando de sus vestiduras. Si logramos que Cristina aparezca con una merluza en el cuello a modo de estola para los fastos del Bicentenario, habremos terminado con los tabúes contra esta especie", especulan en Comercio. La vaca, esa adicción. Pero la cuestión no se limita a la merluza. En la agenda figuran también otros programas destinados a diversificar la alimentación de los argentinos. "Si tenemos éxito con 'Pescado para todos´, lanzaremos en breve 'Hongos para todos´, 'Brótolas para todos´ y 'Hámsters para todos´. Incluso estamos analizando introducir la cría de hormigas culonas, que en Colombia son un manjar", agregó el vocero. Uno de los aspectos claves para terminar con el monoconsumo de carne de vaca en la Argentina consiste en declarar a la ingesta compulsiva de cortes vacunos como una adicción, como el cigarrillo, el alcohol o las drogas pesadas. "Si logramos que el Ministerio de Salud nos dé bolilla, de inmediato instrumentaríamos programas para sacar a miles de argentinos del infierno de consumir bifes. La carne de vaca es un camino sin retorno", aseguró por último la fuente de la Secretaría de Comercio, que agregó que ya se están formando los primeros grupos de autoayuda. "El apoyo terapéutico como política de Estado fue fundamental para que los uruguayos dejaran este vicio que termina atiborrando las clínicas de adelgazamiento. No sabemos qué están comiendo los uruguayos, pero los números son contundentes: tienen 40 millones menos de vacas y exportan más carne que nosotros. Los argentinos deberíamos pensar menos en nuestro estómago y valorar más nuestras exportaciones", finalizó el funcionario. Finalmente cabe recapacitar que si bien los precios complican la ingesta de carne de vaca, tragar sapos sigue siendo una obligada, extendida y poco reconocida tendencia alimentaria nacional.

