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Sucesión, ritmo y orden

Sucesión de estantes con un marcado ritmo, formas simples y materiales vanguardistas, para albergar libros y distinguir ambientes.

30 de abril de 2010 a las 12:03 a. m.
Sara Bongiovanni (Especial)
Sucesión, ritmo y orden

Más allá de la batalla que día a día viene ganando la tecnología sobre la información en papel, los libros no pierden su vigencia y su presencia en el hogar requiere un merecido lugar de privilegio.

Los libros decoran por sí mismos, pero si se resguardan en muebles especialmente diseñados para exhibirlos, pueden convertirse en el foco de atracción de cualquier ambiente. Las bibliotecas actuales hacen alarde de diseño, pero manteniendo una premisa fundamental: siempre el contenido prevalecerá sobre el contenedor. Así, las nuevas líneas exaltan el valor de lo simple y lo lineal, con formas rítmicas, repetidas hasta el infinito o creando alternancias para sumar dinamismo, en un mueble que rompe ahora con su tradicional estática.

Su lugar en la casa. En cualquier estancia de la vivienda, la biblioteca es un mueble que suma carácter al espacio. Si bien, generalmente, se relaciona el lugar de los libros con el estar, cierto es que su localización es muy personal y así como muchos eligen las áreas más sociales, otros prefieren destinar a los libros un sector del área privada. Es decir, que pueden encontrarse en el living, comedor, estudio, áreas de circulación o pequeños halls  privados, tanto como en la habitación principal.

En algunos casos, conforman toda una envolvente; en otros, atractivos módulos de menores dimensiones. Empotradas o en muebles que apoyan en los muros y aun en el centro del espacio, constituyéndose en atractivos divisorios de ambientes.

Las más contemporáneas

Delgadas y muy personales

Se destacan por sus líneas ligeras: una sucesión de estantes, por lo general delgados, que repiten una modulación y un ritmo. Por requerir una profundidad mínima –entre 28 y 30 cm– pueden ser ubicadas estratégicamente, permitiendo tanto ocultar defectos de construcción, como resaltar el protagonismo de una envolvente. Además de libros, hoy admiten la convivencia con equipos de audio, televisor, fax, adornos, objetos...

En múltiples posibilidades, las más vanguardistas exponen osadas lacas blancas que exaltan el perfil de los libros. Las maderas siempre vigentes, son posibles en variedad de acabados, especialmente enchapados en diversos tonos, desde los oscuros –tipo  wengue– a los más rubios, e incluso aparece el guatambú en espacios de impronta joven. Se combina madera con metal; madera y vidrio; vidrio y metal... Los cables de acero tensados, de los que se suspenden estantes de distintos materiales, son también otra opción. Si el acabado final va a ser laca, también se hacen en MDF. Las más modernas tienen los estantes de medidas idénticas y las más clásicas se inspiran en las librerías inglesas. Las alturas son también disímiles, desde las que cubren todo el muro a las bajas. Para las más altas, se imponen las escaleras de biblioteca. La mayoría de éstas suelen ser  de madera, pero sus diseños también son muy variados: plegables, de tijera, de mano, entre otras.