Sombras en el futuro de Chávez
El arresto del dueño mayoritario del canal venezolano de noticias Globovisión llevó de nuevo a Hugo Chávez a los primeros planos informativos.
El arresto y posterior liberación del dueño mayoritario del canal venezolano de noticias Globovisión llevó de nuevo a Hugo Chávez a los primeros planos informativos.Durante una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa en Aruba, Guillermo Zuloaga hizo unas declaraciones que el gobierno consideró ofensivas y fue detenido temporalmente. Un round más entre oficialismo y oposición; una pelea que tiene al país partido en dos.El empresario dijo algo que no puede generar más que rechazo. En referencia al intento de golpe de Estado de 2002, manifestó, según consignó la agencia AP: "Nosotros estamos también en contra de lo que se realizó en aquel momento, porque si se hubiera hecho bien, quizá tuviéramos una Venezuela distinta hoy". Repudiable, pero el delito de opinión no existe. Globovisión es el único canal de televisión crítico del gobierno en Venezuela. Esto es así desde el cierre, en 2007, del canal RCTV, que primero fue sacado del aire y después expiraron sus licencias para transmitir por satélite y cable. No es que no haya otros canales privados, que los hay, pero éste mantiene inalterable la pulseada con Chávez y demuestra una visión tan unilateral como la del gobierno al que critica. Tres días antes, el gobierno había detenido al dirigente opositor Oswaldo Álvarez Paz, por haber declarado– precisamente en un programa de Globovisión– que Venezuela asilaba a narcotraficantes, cooperaba con el grupo terrorista vasco ETA y con las Farc. El tema es objeto de una investigación formal que se lleva adelante en España.Desde todos los flancos. Las críticas arreciaron contra Chávez por estos arrestos, no sólo desde Venezuela, sino también desde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) y de ONG como Reporteros Sin Fronteras. Las críticas nunca le gustaron al presidente venezolano, pero hoy, más que nunca, las considera peligrosas. Venezuela no está pasando por su mejor momento y las elecciones legislativas que se realizarán en setiembre podrían terminar con el Congreso casi totalmente oficialista que hoy lo beneficia.La situación se ha complicado durante los últimos meses a raíz de la crisis energética. El sector energético venezolano es en su mayoría nacional, luego de que Chávez reestatizara empresas que habían sido privatizadas en los '90.Aproximadamente el 70 por ciento de la energía eléctrica que consume el país es producida por una sola planta generadora, la del embalse del Guri, en el sudeste del país.Como resultado de una larga sequía, el Guri bajó mucho su nivel. No sólo eso; hace años que el 37 por ciento de la electricidad que produce esta central se pierde en la transmisión (transporte) por la obsolescencia del sistema.Esto, sumado a una temporada de altas temperaturas e igualmente alta demanda de electricidad, generó la crisis.Durante los '90 ya se había advertido que Venezuela debía invertir en varias centrales termoeléctricas para evitar ese futuro de falta de energía. En el año 2000, se inició un plan que debía concluir en cinco o seis años, pero que todavía no se concretó.Los feriados establecidos por Chávez, como el que abarca a toda la Semana Santa, son paliativos para esta realidad que necesita soluciones estructurales.Por otro lado, las centrales que proveen el 30 por ciento restante de la energía que consume el país se encuentran con que no tienen suficiente gas o gasoil para funcionar.Las explicaciones de los especialistas apuntan a que durante los últimos años no se ha invertido en investigación ni perforación de nuevos yacimientos petrolíferos y gasíferos. Así, una potencia petrolera como Venezuela se ve en la disyuntiva de tener que desviar gas destinado originalmente a la exportación para derivarlo a la generación de electricidad doméstica.El gobierno implora por lluvias para que mejore la situación y no ocurra el colapso energético que augura la oposición. Esto último no sólo sería malo para los venezolanos de a pie, que pagarán el costo de la crisis, sino para el propio gobierno, que se ve por primera vez en años desafiado en unas elecciones.A las urnas. En setiembre se renueva toda la Asamblea. El cuerpo consta de 176 bancas, de las cuales 20 son opositoras. Estas últimas no lo fueron siempre, sino que entraron a la Asamblea como oficialistas, pero luego se escindieron.Ocurrió que en 2006 la oposición decidió boicotear las elecciones y no presentarse. Con ese acto de irresponsabilidad cívica le dio un Congreso totalmente afín a Chávez, que no tardó en otorgar poderes extraordinarios al presidente.Hoy hay 20 legisladores opositores, todos ellos ex chavistas, como Ismael García, del partido Podemos. Pero ahora se especula con que las elecciones podrían dar como resultado una Asamblea en la que hasta 90 bancas podrían ser contrarias al gobierno.Chávez debe elegir su estrategia de aquí hasta setiembre. Confía en la fortaleza de sus planes sociales, que por una parte elevaron el nivel de vida del sector más pobre de la población, pero paralelamente generaron una relación clientelar con beneficiarios y punteros políticos. Sus "misiones", como las destinadas a mejor vivienda, salud y educación en los sectores más postergados, son reconocidas como positivas aun por quienes critican otras políticas de su gobierno. Incluso el Programa de las Naciones Unidas para Desarrollo (PNUD) reconoció que las misiones redujeron la pobreza extrema en el país. Pero si Chávez persiste en su discurso autoritario y demagógico y mantiene la división del país entre amigos y enemigos, no sólo corre el riesgo de perder las legislativas, sino que va a seguir resultando funcional a quienes cuestionan, interesadamente, la madurez de la democracia en América latina.

