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Sismólogos preven un gran terremoto en el norte de Chile en las próximas dos décadas

La laguna sísmica situada entre Antofagasta y Arica podría generar un movimiento de 8 grados o superior.

08 de abril de 2010 a las 01:00 p. m.
Agencia EFE
Sismólogos preven un gran terremoto en el norte de Chile en las próximas dos décadas

Los sismólogos prevén que en las próximas dos décadas se registrará un fuerte terremoto en el norte de Chile, que no se vio afectado por el sismo de 8,8 grados Richter que el pasado 27 de febrero sacudió el centro y sur del país.

Así lo explicó hoy a Efe el sismólogo Jaime Campos, del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, quien precisó que ese movimiento telúrico se puede producir en un lapso de diez o veinte años. "No van a ser cien", enfatizó.

"La laguna sísmica en el norte es de un tamaño tal que podría generar un terremoto de magnitud de 8 grados o superior, pero no se puede predecir si esa energía se va a liberar en un solo movimiento o en varios", añadió.

En concreto, esa laguna sísmica se sitúa entre Antofagasta y Arica, es decir, entre 1.368 y 2.051 kilómetros al norte de Santiago.

Los últimos terremotos de gran intensidad registrados en esa zona se produjeron en los años 1868 y 1877, y fueron capaces de generar maremotos que llegaron hasta las costas de Japón, por lo que su magnitud debió de ser de al menos 8,5 grados Richter.

Ya a mediados del siglo pasado, en 1950, se produjo otro terremoto de 8 grados de magnitud en la zona de Antofagasta.

Según explica Campos, este movimiento telúrico fue entonces malinterpretado, ya que se creyó que su epicentro se había localizado en el mar.

Sin embargo, este experto, junto a otros miembros de su equipo, demostraron en 1992 que ese temblor se había localizado en la zona continental y a gran profundidad, a unos 100 kilómetros bajo la superficie.

Esto lo situó fuera de la zona donde se producen los terremotos típicamente de subducción del tipo "interplaca", que corresponden a rupturas sísmicas que involucran el área de contacto entre las placas de Nazca y Sudamericana, con profundidades inferiores a 50 kilómetros.

Estas dos placas están en contacto a lo largo de toda la costa chilena y peruana por el proceso de subducción, es decir, por el deslizamiento de la plaza oceánica de Nazca por debajo de la Sudamericana.

Con estos datos en la mano, los sismólogos identificaron en 1992 el área entre Arica y Taltal, a 1.100 kilómetros al norte de Santiago, como una laguna sísmica, y advirtieron entonces que en esa zona se podría producir un terremoto "en un futuro próximo".

Esto ocurrió sólo tres años después, en 1995, cuando se desató el terremoto de Antofagasta, de magnitud de 8,1 grados, que llenó parte de la laguna sísmica, situada en un principio entre Taltal y Arica, y que después quedó reducida al área entre Antofagasta y Arica.

Pese a este fuerte movimiento telúrico, en todo este tiempo la zona no ha estado exenta de temblores, los últimos detectados en 2005 en la región de Tarapacá, de 7,9 grados, y en 2007 en Tocopilla, de 7,7 grados Richter.

Aun así, Campos asegura que estos "no fueron suficientemente grandes para liberar toda la energía que se sospecha que hay acumulada" en esa zona, donde incluso en los últimos días se han producido varios temblores de hasta 5,4 grados Richter.

Estas investigaciones han dado pie, explica Campos, a la creación del Centro Internacional de Investigación de Terremotos, que funciona desde hace tres años en una sede de la Universidad de Chile, en Santiago.Financiado por la iniciativa Milenio, del Gobierno chileno, cuenta con la ayuda de centros de estudio de EE.UU. y de Europa, así como de las universidades chilenas de Concepción, de Talca, de Los Andes y Católica del Norte.