Si tiene apuro y dinero, Buenos Aires lo espera
El interior sigue en desventaja, como suele suceder con las políticas públicas nacionales. Laura Leonelli Morey.
El "nuevo" DNI quedó lejos de las promesas oficiales y de las necesidades ciudadanas. En primer lugar, no se cumplió con el anuncio de la Presidenta de que, con el sistema informático que se estrenó en noviembre, el trámite se haría rápido.
Se puede argumentar que el tiempo de espera para que llegue el DNI no es tan extenso como el de la vieja documentación, que tardaba más de un año en llegar, como publicó este diario el 15 de abril de 2007. Pero seis meses sigue siendo mucho tiempo y dista de la promesa de que en cinco días se realizaría el trámite de ese elemento esencial, que habilita a ejercer derechos también esenciales.
En segundo lugar, una vez más, el interior sigue en desventaja, como suele suceder con las políticas públicas nacionales. Si un cordobés está en apuros, no le queda otra que viajar a Buenos Aires, ir a un Centro de Documentación Rápida y esperar sólo 10 días hábiles.
En ese caso, se necesita un día entero y el dinero necesario que implica recorrer ida y vuelta los 715 kilómetros que nos separan de la Capital Federal. Algo que muchos no tienen, lo que genera una nueva inequidad entre quienes pueden realizar ese gasto y esa inversión de tiempo y quienes no.
Al final, mucho cambió para que casi nada cambie.

