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Policía ausente en los caminos

Aunque la Provincia cuenta con la Policía Caminera, llama la atención el hecho de que se haya tolerado el tránsito de vehículos pesados y de maquinaria agrícola en días en que estaba prohibido.

12 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Policía ausente en los caminos

Hasta las vísperas de Semana Santa, la Policía de la Provincia contaba con una división dedicada al control caminero. Se descontaba que en ese fin de semana largo se produciría una intensificación del tránsito en relación con el flujo de los días laborales. Sobre la base de esa presunción, se dispuso la prohibición de la circulación de camiones y otros vehículos pesados, exceptuado, naturalmente, el servicio de transporte colectivo de pasajeros.

Era de suponer que, de modo correlativo con la mayor afluencia vehicular, la Policía Caminera de Córdoba, profusamente publicitada por el Gobierno, intensificaría los mecanismos de regulación y control. Pero, al parecer, se decidió conceder a su personal un descanso que quizá sea merecido, pero lo seguro es que fue totalmente inoportuno, si en verdad existió. Lo que claramente no existió fue el patrullaje caminero.

Porque las rutas nacionales y provinciales que atraviesan Córdoba se convirtieron en una tierra de nadie en los días en que regía esa prohibición virtual. Superpoblada de camiones de gran porte y maquinaria agrícola, que se transformaron en obstáculos insalvables para los millares de turistas que se trasladaban a nuestras serranías, la deplorable red vial se convirtió en un verdadero riesgo.

Los caminos angostos, con banquinas en pésimo estado de conservación, poceadas e invadidas por malezas, sometieron a los viajeros a la ordalía de circular con lentitud, aguardando el momento para un sobrepaso, que por lo general debía postergarse porque por la mano contraria se registraba una obstrucción similar.

Airados viajeros denunciaron que en diversas oportunidades debieron desviarse a las banquinas para permitir el paso de ambulancias. Un caos que se agravaba en las adyacencias de poblaciones que adoptaron dispositivos de prevención que generaban extensos atascamientos.

Aunque se publiciten hasta la saturación los caminos en construcción, lo cierto es que la red provincial -que en su casi totalidad carece de un señalamiento siquiera mínimo-es un verdadero desafío al destino para quienes, habituados al tránsito en las ciudades, no poseen los conocimientos básicos y la experiencia para circular en caminos de serranía.

Lo más preocupante es el hecho de que existe una dilatada tradición en materia de circulación de transportes de carga de gran porte y, sobre todo, de maquinaria agrícola en las temporadas de cosecha, en especial en días de recolección de la soja, que intensifica en gran medida el tránsito. También lo es que esa tradición no haya sido tomada en consideración para poner en movilización a la Policía Caminera y disponer las previsiones para que el parque de movilidad estuviera en condiciones para un patrullaje que evitase las infracciones, que siempre se perpetran con la certeza de que no serán sancionadas.