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Pachamama o muerte

El cambio climático no es sólo consecuencia de los protagonistas de la Revolución Industrial. Ricardo Trotti.

29 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Ricardo Trotti (Periodista)
Pachamama o muerte

Las amenazas, los disparates y proclamas ideológicas que lanzaron Evo Morales y Hugo Chávez durante la primera Conferencia Mundial de los Pueblos contra el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, celebrada en Cochabamba, Bolivia, echaron por tierra las buenas intenciones de una reunión que busca mejores alternativas para la reducción de los gases de efecto invernadero.

Entre las propuestas sobre la defensa de la Madre Tierra, se destaca una iniciativa muy pragmática que el presidente boliviano había liderado en la fracasada cumbre mundial de Copenhague, en diciembre pasado: la creación de un Tribunal Internacional del Clima, donde se pudiera demandar a los infractores -idea que comulga con la de países europeos, que pedían que el acuerdo que reemplace al Protocolo de Kioto sea obligatorio-, se reduzcan las emisiones de carbono entre 25 y 40 por ciento para 2020 y se cree un fondo de 50 mil millones de euros al año para financiar a los países víctimas del cambio climático.

Pero la propuesta se desluce y pierde seriedad cuando, a semejanza del lema "socialismo o muerte", Chávez suma la mesiánica proclama de "Pachamama o muerte" y amenaza crear un organismo sustituto de la ONU -Pueblos Unidos- si para la próxima cumbre de Cancún en diciembre no se detiene el "chantaje" de Estados Unidos contra Ecuador, al haberle retirado ayuda económica por no apuntalar una iniciativa de Barack Obama.

Si bien es cierto que los mayores responsables del calentamiento global de las últimas décadas y de las divergencias en Copenhague fueron Estados Unidos, la Comunidad Europea, China e India, también habría que contemplar que una corte internacional debería tener jurisdicción sobre todos los países, no sólo sobre los ricos, un tema que deliberadamente fue soslayado en Cochabamba. El cambio climático no es sólo consecuencia de los mayores protagonistas de la Revolución Industrial, sino también de países pobres y en vías de desarrollo, responsables de 13 millones de hectáreas de bosques que se destruyen al año y por una inadecuada explotación minera y petrolera.

Resentido y cansino. Lo que echa por tierra las buenas intenciones de Cochabamba es ese mensaje ideológico, resentido y cansino, que impregnó todas las conclusiones. Una de ellas propone un referéndum mundial para 2011 -que Chávez y Morales promoverán-, que preguntará a la gente si no cree que el capitalismo es el que arrastra al planeta al apocalipsis, en sintonía con la afirmación de Evo Morales sobre que el socialismo es el "único camino para la salvación de la especie humana y el buen vivir", algo que ni los propios socialistas creen.

Dentro de su lógica política, Morales dijo que comer carne de pollo engordado con hormonas femeninas provoca homosexualismo, que en Europa los hombres son calvos por comer alimentos transgénicos, que la Coca Cola sirve para desatrancar inodoros, etcétera. La embarrada se asemeja a la teoría afrodisíaca de Cristina Fernández, cuando aconsejó consumir carne de cerdo para mejorar el apetito sexual.

La oratoria es la destreza en el uso de la palabra para seducir, persuadir y conmover. Cuando las buenas causas son promovidas por excelentes oradores, tienen posibilidades de triunfo. Pero cuando la oratoria es mediocre, grotesca y no se compadece con el rango del orador, se corre el riesgo de que las buenas causas, como la liderada por el presidente boliviano, terminen desaprovechadas.