Obras bajo el agua
En primera persona. Medios.
Hace más de una década que los sanfrancisqueños la pasamos mal cada vez que llueve. Treinta milímetros alcanzan para que las calles de la ciudad se hagan navegables, y cuando bajan, traen otro regalito: los líquidos cloacales afloran con fuerza a causa de problemas de infraestructura históricos.
En 2007, el ministro de Planificación Federal e Ingresos Públicos de la Nación, Julio De Vido, anunció en su visita la concreción de una obra que normalizaría el sistema de desagües pluviales y napas freáticas, y lograría la solución definitiva al problema de la ciudad. Se hablaba de 130 millones de pesos que serían aportados por el Gobierno nacional. Pero de esas obras, nunca se supo más nada. Quizá porque fue un anuncio hecho en vísperas de la elección presidencial.
El ex intendente radical Hugo Madonna, con un cargo en el gobierno de Cristina Kirchner, apuntó que el intendente Martín Llaryora "en ningún momento gestionó la obra", al tiempo que dijo creer "que los trámites de los desagües pluviales se encuentran paralizadas". Llaryora lo desmintió diciendo que después de muchos años presentó al Gobierno de Córdoba los proyectos de desagües pluviales de los canales Sur y Norte por un valor de 25 millones de pesos, que luego deben ser elevados a la Nación para que ésta cumpla con su promesa de financiar la obra.
Se sigue dependiendo del Gobierno nacional, cuya relación con Llaryora no es la mejor desde la crisis del campo. Existe un estéril debate para ver quién gestiona mejor.
San Francisco sigue bajo el agua cada vez que llueve, y las soluciones que deberían fluir de manera natural no llegan, están presas de especulaciones políticas y burocráticas. Lamentable realidad que conspira contra la calidad de vida de la gente, que paga impuestos y exige servicios.

