Obama teme que Haití viva otra catástrofe
El mandatario de EE.UU. alertó sobre la llegada de la temporada de lluvias / Renovó su compromiso con el país caribeño.
Washington. A casi dos meses del terremoto que asoló Haití, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, manifestó ayer al presidente haitiano, René Préval, su compromiso con el país antillano, cuya situación, según afirmó, "aún es terrible".
En unas breves declaraciones tras una reunión de una hora con Préval en el Despacho Oval, Obama alertó sobre la posibilidad de una "segunda catástrofe" en Haití durante la temporada de lluvias.
"La situación aún es terrible y la gente no debe albergar ilusiones de que esto terminó", destacó el mandatario estadounidense en sus declaraciones.
"Muchos haitianos aún padecen necesidad, una necesidad desesperada en muchos casos, de alojamiento, comida y medicinas, y con las lluvias esas necesidades sólo podrán aumentar", agregó ante una audiencia compuesta de congresistas, representantes de la comunidad haitiana y de los servicios de emergencia estadounidenses que participaron en las labores de asistencia.
Obama aseguró que su país seguirá siendo el socio del gobierno haitiano "en las tareas de reconstrucción y asistencia".
Apoyo psicológico. Por su parte, Préval agradeció a la población y al gobierno estadounidense su apoyo "no sólo material sino también psicológico y moral" tras el terremoto del 12 de enero. El presidente haitiano expresó su preocupación por la situación que puede producirse tras la llegada de la temporada de lluvias que, según recordó, ya se cobró varias vidas.
Los esfuerzos de reconstrucción, declaró Préval, deben desplegarse por todo Haití y no concentrarse en Puerto Príncipe.
Si los sistemas de salud y educación se extienden por todo el país, se evitarán las migraciones internas hacia la capital que crearon las áreas de viviendas precarias que fueron destruidas por el terremoto, describió el presidente haitiano.
"La ayuda espontánea, generosa y enorme fue una buena respuesta al desastre. Sin embargo, es necesario mejorar su efectividad, y la efectividad depende de la calidad de la coordinación", apuntó.
En este sentido, expresó su apoyo a la creación de un programa de "cascos rojos" de las Naciones Unidas, que se encargaría de vigilar y servir de sistema de advertencia en caso de desastres naturales, y que actuaría como fuerza humanitaria para responder de inmediato.
El gobierno estadounidense desplegó el mayor esfuerzo humanitario de su historia en Haití y se comprometió a ayudarlo a largo plazo. Hasta el momento, Estados Unidos mantiene, a petición del gobierno de Préval, unos 20 mil soldados desplegados en el país caribeño, aunque se prevé reducir el número a ocho mil.
El sismo, que causó al menos 217 mil muertos e incalculables daños, dejó a 1,2 millón de personas sin techo, de las cuales 700 mil se instalaron en campamentos improvisados.

