Obama se reunió con Netanyahu
La reunión duró dos horas y fue a puertas cerradas.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, conversó anoche dos horas y a puertas cerradas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y no hubo declaraciones posteriores.
En coincidencia con el ingreso del premier israelí a la Casa Blanca a las 17.30 locales (18.30 en la Argentina), en Jerusalén, la municipalidad daba el visto bueno para la construcción de veinte casas en Jerusalén Este, según informó la agencia italiana Ansa.
Netanyahu había elegido una línea dura para preparar el encuentro "privado" en la Casa Blanca con el presidente Obama, quien intenta desbloquear la crisis en Oriente Medio.
Horas antes de la reunión, el funcionario israelí había amenazado con retrasar incluso un año las conversaciones de paz si los palestinos mantienen sus "irracionales e ilógicos" pedidos de congelar los asentamientos israelíes en Jerusalén Este.
Una declaración fuerte efectuada en el mismo momento en que, desde la Casa Blanca, se difundía un comunicado en que se definían como "francas y productivas" las conversaciones mantenidas la noche anterior por el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, con Netanyahu y el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak.
Explicó también que "el pueblo judío ha construido Jerusalén hace 3000 años y el pueblo judío continúa construyéndola ahora", en referencia a los asentamientos que se levantan en el sector Este de la ciudad (sector árabe) y que fueron condenados por Estados Unidos y la Unión Europea.
Argumento. Pocas horas más tarde, Netanyahu dijo: "No debemos quedar entrampados en pedidos ilógicos e irracionales" y agregó que "si el pedido de congelar totalmente los asentamientos persistiera, las conversaciones de paz podrán retrasarse un año más".
En lo que hace a la posición de Washington, que no sólo criticó sino que "condenó" los asentamientos, Netanyahu ratificó precisamente en Washington que Israel quiere seguir con ellos.
Pero al mismo tiempo, confió al secretario de su gobierno, Zvi Hauser, la tarea diplomática de moderar los tonos.
Las actuales divergencias entre Washington y Tel Aviv -declaró Hauser desde Jerusalén- no son otra cosa que "disensos entre amigos" y la recepción en Estados Unidos reservaba al premier fue "calurosa".
Sin embargo, bajo la fechada diplomática, las relaciones entre Israel y Estados Unidos siguen tensas. Tal es así que los tres días de Netanyahu en la capital norteamericana se desarrollaron hasta ahora de manera diplomáticamente anómala.
Netanyahu se reunió con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, pero en un hotel del centro y no en el Departamento de Estado.
Con Biden cenó en la residencia de éste, mientras con Obama se encontró "privadamente" y a puertas rigurosamente cerradas.

