No todo es como parece en Medio Oriente
Entre Israel y sus vecinos se teje una maraña de relaciones diplomáticas y subterráneas. Irán parece el gran enemigo del momento, y no sólo para los israelíes.
Rebrota la violencia entre Gaza e Israel. La escalada viene subiendo en intensidad desde hace unas semanas, mientras el mundo parecía interesado en otros temas, como la reforma sanitaria en Estados Unidos y el atentado en el subte de Moscú, perpetrado por dos chicas de 17 y 20 años, viudas de sendos terroristas caucásicos.El conflicto en Medio Oriente, informativamente, tiene esta característica de desaparecer cuando aparecen temas más importantes y reaparecer cuando no hay información más atractiva, o cuando la violencia en la región supera los estándares cotidianos, como fue la última ofensiva israelí en Gaza, en 2009, en la que murieron 1.400 palestinos y 14 israelíes.Nuevamente es la Franja el escenario y los cohetes Qassam lanzados hacia el sur de Israel el motivo de la represión israelí.Hace una semana los intercambios de artillería causaron la muerte de dos soldados israelíes y dos militantes palestinos.El ejército israelí reiteró su discurso habitual: Hamas es el responsable y los ataques contra Gaza apuntan a proteger a la población del sur de Israel.La presencia de un gobierno estadounidense débil para los estándares israelíes vuelve al gobierno de Benjamin Netanyahu aún más intransigente, si esto es posible, y da pie a actitudes beligerantes.Con George W. Bush y Condoleezza Rice, el actual primer ministro israelí tuvo a los aliados ideales. Barack Obama y Hillary Clinton ni remotamente piensan en perjudicar la histórica alianza entre ambos países, pero algunos reclamos por parte de Washington para que se frene el levantamiento de asentamientos en Cisjordania molestaron a Netanyahu.Su argumento es que los asentamientos no constituyen un inconveniente para un futuro Estado palestino. Sin embargo, ¿se puede imaginar un Estado salpicado por ciudades pertenecientes a otro país, que además es su peor enemigo? ¿Se puede imaginar a Israel levantando ciudades enteras (no meros campamentos) como las que ya están consolidadas en Cisjordania para entregar el territorio a un gobierno palestino?Todos contra todos. Israel quiere asegurarse aliados para un posible enfrentamiento con Irán, pero al mismo tiempo alimenta el conflicto que sirve de aliciente para que el gobierno de Teherán justifique sus avances atómicos y las alianzas con otros países de la región. El argumento israelí es que la solidaridad iraní con los palestinos es una mera excusa para encubrir los planes de Mahmud Ahmadinejad de controlar, con el tiempo, todo Medio Oriente.Hizbollah, en El Líbano, y Hamas, en Gaza, parecen alimentar, a su vez, los argumentos israelíes con sus ataques, que a la larga terminan provocando tremendas represiones y más víctimas entre los suyos que entre sus enemigos judíos. A su vez, el gobierno de Israel no se priva de continuar con los asesinatos de sospechosos de terrorismo, muchas veces con la anuencia de la inteligencia de países árabes, como quedó claro tras la muerte de Mahmud al Mahbuj, supuesto enlace de Hamas con la Guardia Revolucionaria de Irán, eliminado en enero por un comando israelí en un hotel de Dubai.Con estas actitudes, como la colaboración de Dubai con la inteligencia israelí, todos parecen actuar de manera funcional a sus enemigos.¿Para quién juega cada uno en realidad? La respuesta la dio, parcialmente, el presidente israelí, Shimon Peres, en una entrevista reciente al diario español El País."Hoy, las relaciones secretas entre los distintos países son mucho más reveladoras que las diplomáticas. Tiene más sentido y resulta mucho más poderoso mantener relaciones entre las distintas organizaciones de inteligencia, porque ya no se lucha contra ejércitos, sino con los servicios secretos. No se limita a un país. No se limita a una nación. Es una batalla de cerebros, más que de tropas. Y no se trata de ganar después del enfrentamiento, sino antes. Esto es: descubrir algo significa ganar. Si no lo descubres, has perdido. No se lucha contra un ejército, se lucha contra una organización. Ni siquiera contra una organización, se lucha contra un poder establecido en distintos lugares, sin organizar, con tecnologías modernas. Y si se fija usted en las relaciones formales en Jordania, Israel, Egipto y Palestina, es una cosa. Pero si profundiza, saben que su enemigo no es realmente... su enemigo es Hamas, y eso es otra cosa. Así que se tiene constantemente esta especie de relación encubierta por un lado, y luego las relaciones formales por otro", explicó.Poderoso y descarnado mensaje que no deja lugar a dudas. Quien quiera oír, que oiga.

