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Ni Edad Media ni improvisación

La UNC espera una retractación del doctor Mario Bunge, quien la ha agraviado con opiniones infundadas e inquietantes, pero a la vez tiene el deber de informar correctamente y no improvisar.

22 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Ni Edad Media ni improvisación

Aún no se aplaca la polémica desatada por el filósofo y epistemólogo Mario Bunge, al lanzar duras críticas contra la Universidad Nacional de Córdoba. En declaraciones a este diario, dijo que la casa de estudios tendría que "volver a la Edad Media" por el hecho de que la Facultad de Ciencias Médicas había decidido dictar un curso de posgrado sobre medicinas alternativas. El tema merece varias reflexiones; algunas sobre las formas utilizadas para plantear las diferencias y otras, con la cuestión de fondo.

No puede desconocerse la capacidad de Bunge como estudioso de las ciencias, pero fue al menos desmedida su alusión a que la referida decisión académica parecía "una iniciativa tomada por José López Rega". La frase, propia del espíritu polemista del filósofo, sacude no sólo a la comunidad universitaria sino a la ciudadanía de Córdoba, ya que Bunge, pese a residir en Canadá, seguramente conoce muy bien lo que avanzó el país desde la restauración de la democracia.

Aunque con altibajos y dificultades múltiples, la Universidad de Córdoba es democrática, progresista y abierta a la modernidad, como lo demuestran sus facultades de Matemáticas, Astronomía y Física (Famaf), Ciencias Químicas y Agronomía, reconocidas por su excelencia. A ello hay que agregar los buenos rendimientos de otras facultades, como la de Ciencias Económicas y la propia Medicina.

Bunge también cuestionó el modo en que se enseña psicología y criticó en especial al psicoanálisis, lo que provocó perplejidad e incluso confusión, porque la guerra contra el psicoanálisis fue ejercida por López Rega y las dictaduras militares argentinas, que desterraron a Sigmund Freud y Jacques Lacan de las universidades.

Respecto del tema de fondo, no es objetable que en una Facultad de Ciencias Médicas se realicen cursos informativos para debatir sobre medicinas alternativas -en este caso, homeopatía, ayurveda y medicina tradicional china- y poder así responder mejor a las inquietudes de los pacientes. Pero los temas deben ser planteados con claridad, sin improvisación ni señales equívocas.

Luego de que se conocieran las declaraciones de Bunge, el decano de Medicina salió a "precisar" que no se trataba de un posgrado sino de un "curso informativo", pese a que sus exigencias -tener título de grado y cursar dos años, con 250 horas teóricas y 150 de práctica- lo asimilaban claramente con un posgrado. De hecho, así era presentado en el sitio web de la Facultad.

La suspensión "temporaria" del curso, resuelta tras la polémica, brinda la oportunidad de un debate serio y responsable, sin las improvisaciones que rodearon a la referida decisión académica. Porque si bien ésta pasó por distintas etapas, es evidente que no tuvo una adecuada valoración; así lo demuestra el hecho de que se preveían prácticas sobre especialidades cuyo reconocimiento científico aún es cuestionado.