Los narcos siembran muerte en Córdoba
Homicidios vinculados a la droga se registran cada vez con más frecuencia. Una familia fue detenida y será enjuiciada por una brutal ejecución a balazos.
En Córdoba se mata en un robo, en un drama de violencia de género o bien en una riña callejera. Pero las calles de la ciudad también se están salpicando, y cada vez con más frecuencia, por brutales crímenes con un mismo denominador: el narcotráfico.
Puede ser una deuda no pagada a tiempo, una carga no entregada o bien robada, o una frustrada compra-venta de unos porros o unos ravioles de cocaína. Los crímenes narcos se dan de noche o de día, a la vista de muchos. Total, los narcos saben que algunos vecinos preferirán no hablar ni contar nada, por temor a una represalia.
Algunos casos, como se indicó en la edición de ayer de La Voz del Interior, ya fueron juzgados. Sin embargo otros, no menos cruentos, siguen en plena pesquisa.
El último tuvo por protagonistas a varios miembros de una familia que fueron detenidos y procesados por su presunta relación con un ajuste narco. El último prófugo cayó hace horas.
Se trata del crimen de Cristian Luna, fusilado de cuatro balazos en barrio Ampliación Yapeyú, el 30 de enero de 2009. Quedó tirado muerto frente a su casa. A las pocas horas, sus familiares abandonaron el barrio por temor a represalias.
La pesquisa no fue simple, según fuentes policiales. Amenazas a testigos y temor, demoraron el arranque de la investigación. Hoy, por el caso, están detenidos: Ricardo "Papucho" Ortega (47), su mujer, dos hermanos de éste y un menor de edad.
"Muchos son casos de muy difícil resolución, porque no es fácil hallar testigos que venzan sus miedos para declarar. La clave es la perseverancia en la búsqueda de pruebas y testigos, y ayudarlos a que no les pase nada", dijo un pesquisa.
El caso del Falcon. No menos cruento y mafioso fue el crimen de un joven ejecutado de varios balazos desde un Ford Falcon el 7 de marzo del año pasado. Junto a la víctima fatal -un chico de 16 años-, otros tres jóvenes terminaron baleados. El sangriento ajuste narco sucedió en Villa Unión, en Capital.
Por el caso fueron detenidos Edgar Ariza y Fabricio Maldonado. En las últimas horas, la Policía capturó a un hombre acusado de ser el sicario que gatilló la pistola aquella noche. Carlos Ariel Dueña (37) fue capturado en Santo Tomé, Santa Fe. Está sospechado, siempre según la causa, de ser el dueño del Falcon y de haber viajado desde aquella provincia para concretar una venganza por drogas.
Embolsado. Un crimen narco que sigue impune es el de Cristian Agüero, quien en noviembre pasado fue encontrado asfixiado con una bolsa en la cabeza y envuelto en colchones a la vera de la ruta E-55, cerca de El Diquecito. Se sabe que vivía en barrio Marqués de Sobremonte y contaba con antecedentes.
Sin pistas ni sospechosos, la causa está paralizada.
El caso hace recordar a Hugo Rodríguez, quien apareció dentro de bolsas en 2004, en barrio Pueyrredón. Ese crimen narco tampoco fue aclarado.
Balazos frente a su casa. En diciembre de 2009, Jesús Nazareno Jatib fue detenido por la Policía. Fueron varios meses de intensa e inagotable búsqueda. Jesús quedó preso, acusado de ser el asesino que vació el cargador de una pistola sobre la humanidad de Hugo Moyano. El hombre murió desangrado el 15 de setiembre de 2009, en Müller.
Jatib también está sospechado de ser parte de la banda que meses antes acribilló, como parte de una venganza narco, a un hombre en Campo de la Ribera. La víctima sobrevivió.
Jesús no es un hombre más en los expedientes policiales. Está señalado de ser presunto miembro de "la banda de los coreanos", grupo vinculado al narcotráfico y a brutales ajustes y narcosecuestros en Córdoba.
Más casos. También en diciembre pasado, otro joven fue ejecutado desde un auto. Fue en Río Cuarto y la víctima fue Mario Nievas. La Policía remarca que la principal tesis es que fue un crimen narco.
Otro caso con las sombras de una vendetta por droga tuvo por víctima a un muchacho, quien fue muerto por un balazo que le atravesó la cabeza en marzo del año pasado en barrio Juan B. Justo, en Capital. Su hermano también terminó herido. Los asesinos andaban en moto.
Ampliación Altamira no olvida la ejecución sin piedad de un remisero, de al menos seis disparos, en agosto de 2008.
El informe de ayerEn la edición de ayer se publicó un informe que daba cuenta sobre la gran cantidad de juicios que se desarrollan en Tribunales, donde surge el trasfondo de la droga. Las autoridades judiciales están preocupadas porque el comercio de estupefacientes es el denominador común que explica los crímenes brutales o causas graves, en Córdoba.

