Los desafíos del periodismo 2.0
Cambios en los medios.
El rediseño de la página web de La Voz del Interior destaca la predominancia de la imagen, a la que se suman posibilidades interactivas de los usuarios mediante comentarios, votos y red de amigos. Esta evolución crea un nuevo escenario laboral protagonizado por comunicadores que ven oportunidades donde otros veían claras amenazas. Así, escuchamos hablar de nuevos roles, tales como community managers , responsables de marketing social e interactivo, periodistas programadores y cronistas multimedia. El mundo es el límite y subirse a la ola de la Web en búsqueda de propuestas para profesionales multicalificados es una excelente opción para todos los comunicadores. La noticia como un proceso. En un paradigma del estar en vivo de modo permanente, la noticia deja de ser un producto acabado para convertirse en un proceso en constante evolución (P. Bradshaw). Frente a una primicia, el periodista 2.0 debe estar capacitado para disparar una alerta que llegue a los suscriptores de feeds o seguidores en Twitter, reforzando así la reputación del medio en ser los primeros en llegar. Luego, enriquecer el tema a medida que se confirman datos, como si tratara de una crónica en evolución. Con la mera publicación del artículo, un periodista 1.0 podía irse a casa con la satisfacción de la tarea cumplida, mientras que los nuevos comunicadores seguirán atentos a la evolución de la información aportando contexto (hipertexto), análisis y reflexión (reacción de la audiencia y peritos), interactividad (aportes de los usuarios) y personalización (vinculación a bases de datos). Resolver una historia con recursos multimedia. Las nuevas audiencias lo piden y la Web lo posibilita: hipertextual y multimedia. Ser un nuevo periodista requiere darse cuenta cuando una historia exige un mapa, un gráfico, una infografía animada, una galería de fotos, un video o un audio y qué recurso comunicará mejor cada dato. Se hace cada vez más necesario desarrollar la habilidad para resolver el registro y ediciones básicas de fotos, audios y videos. Perder el miedo, desencadenarnos de los manuales previos de uso. La experimentación es la sugerencia frente a tecnologías cada vez más accesibles. Cuando la tendencia son las plataformas convergentes, no deberíamos encasillarnos en los compartimentos de la radio, la televisión o la gráfica. Conocer a la audiencia. El usuario de Internet es activo: crea contenidos, comparte, comenta, valora y recomienda. El comunicador 2.0 debe plantear, desde sus producciones, alternativas que gestionen y dinamicen la interacción. Soberbios, abstenerse. La "sabiduría de la multitud" en Internet puede potenciar tus producciones periodísticas con nuevos datos y hacerte saber de tus errores. Frente a esto, una buena práctica es bajar del pedestal y enfrentar con valentía el diálogo, los aportes y las críticas constructivas de los internautas. Ser curioso, entusiasta y tener ganas de seguir aprendiendo. Las plataformas, la representación de los contenidos y las audiencias evolucionan permanentemente. La formación profesional y las capacidades deberían acompañar esta evolución. Mantenerse al tanto es una tarea ardua, pero ser el primero en llegar, en un mercado aún virgen de proyectos innovadores, seguramente tendrá su gratificación. Con todo este blindaje de nuevos conocimientos y habilidades a cuestas, resta lo central: mover la fibra de la audiencia, tocar ese nervio, saber contar y reconocer una buena historia, rescatando al periodismo como un bien social.
*Coordinadora de Especialización en Periodismo Digital del CUP

