Los ciegos tienen licencia para tocar piezas egipcias en El Cairo
Los visitantes no videntes del Museo Egipcio ahora pueden poner forma a los restos faraónicos más importantes.
El Egipto de los Faraones era hasta hace poco una época en negro para miles de ciegos, que gracias a un programa del Museo Egipcio de El Cairo pueden ahora tocar y poner forma a alguno de los restos faraónicos más importantes.
"Para los ciegos es una experiencia increíble porque pueden conectar lo que les contaron con su experiencia al tocar las piezas", asegura a Efe la responsable del programa de visita para ciegos del Museo Egipcio, Tahani Zakareia.
Cerca del pasado. Miles de escolares han participado en este proyecto, en el que trabajan actualmente cuatro guías, tres de ellos ciegos, que se han propuesto ahora rotular en braille la escasa información que en el museo se proporciona de las antigüedades.
"La necesidad de tocar algo para imaginarlo no es exclusiva de los ciegos porque cualquier persona necesita ver o tocar un objeto para hacerse una idea de él, pero en el caso de ellos la única forma de sentir la historia es a través de sus manos", agrega Zakareia.
Nagwa Ibrahim, una de las cuatro guías, explica a Efe que lo primero que hacen es proporcionar alguna información a los invidentes sobre el patrimonio faraónico.
Esta explicación "muy sencilla", precisa Nagwa, les da la bienvenida y marca el inicio de una visita que continúa luego en el interior del museo, que alberga una colección de más de 120.000 piezas del Antiguo Egipto (del 3150 a.C. al 31 a.C).
Las piezas. Durante la excursión, los visitantes ciegos se mueven por las salas atestadas con restos arqueológicos de la mano de los guías que, según Nagwa, les permiten tocar antigüedades como tumbas, estatuas y mesas de momificación.
Estatuas de piedra o cobre, máscaras funerarias, relieves o vasijas son algunos de los objetos al alcance de los invidentes, que disfrutan de permiso para tocar, vetado, en cambio, para el resto de visitantes.
Adel, responsable de redactar los guiones, explica que su tarea fue "al principio muy difícil" porque debía "hacerles sentir que todos son iguales en el escenario", pero confiesa que le terminó ayudando su experiencia como actor durante doce años.

