Las múltiples formas de la violencia
Este caso reactualiza el dilema al que se enfrentan muchas mujeres, que a veces ocultan estos hechos y con ello agravan las secuelas.
Asistimos a un hecho en el que - en parte - podríamos decir que se ha hecho justicia. Lenta pero segura en esta situación particular, llegó la tan proclamada y requerida justicia. El fallo se constituye así en un precedente muy importante para otros casos que esperan. Se ha hecho en parte justicia a tanta violencia y sufrimiento vivido en el cuerpo de una misma persona. Decimos en parte, porque aún no se da con la rapidez y celeridad con la que debería manifestarse, no sólo la Justicia sino la sociedad toda.
El abuso sexual constituye una de las tantas situaciones en las que se expresan las múltiples formas de violencia: física, psicológica, emocional, económica y sexual que viven y sufren principalmente mujeres, niñas, niños y adolescentes en el mundo.
Este caso reactualiza el dilema al que se enfrentan muchas mujeres, que a veces ocultan estos hechos y con ello agravan las secuelas físicas y psicológicas, o se exponen a la búsqueda de justicia que no siempre llega. También nos permite conocer públicamente cómo viven y padecen las mujeres. Son situaciones de abuso, violación y violencia que muchas veces terminan en la muerte y eso ocurre por considerar que el cuerpo de las mujeres no les pertenece, que podemos usarlas y hacer de ellas lo que se nos ocurra, como un objeto descartable que no puede decir, que no puede decidir y que no quiero respetar.
El cuerpo de las mujeres sigue siendo aún un campo de disputa de algunas instituciones o personas que les dicen qué debe hacer, cuándo y cómo. Esta es todavía una situación por transformar.
Podríamos enumerar historias similares que no han tenido justicia, o que no han sido denunciadas por miedo o vergüenza, pero en todos los casos estamos ante una ausencia de reconocimientos de derechos, que hemos aprendido en esta cultura a lo largo de los siglos.
El mayor desafío está puesto en que como sociedad podamos hacer de este espacio un lugar de respeto y reconocimiento de derechos y en donde cada institución reconozca y haga valer los derechos humanos de todas las personas, mas allá de su edad, género, identidad sexual, procedencia o clase social. Será ésta la forma más inclusiva y respetuosa de avanzar hacia el reconocimiento de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia.
*Coordinadora del Programa de Género de la Secretaría de Extensión (UNC)

