La inmigración africana crece en América latina
Se trata de un fenómeno que avanza. Las dureza de las medidas antiinmigratorias de los países europeos empuja a refugiados e inmigrantes a nuestra región.
Es un fenómeno nuevo y creciente. Así califica la Organización de Estados Americanos al constante aumento de la llegada de inmigrantes de África y Asia a América latina. Tanto es así, que las cifras son cada día más relevantes.Cerradas las puertas de Europa y Estados Unidos, africanos y asiáticos buscan otros rumbos. América latina ofrece espacio, falta de controles y legislación favorable para inmigrantes y refugiados que intentan huir de la pobreza y las guerras de muchos países africanos y asiáticos. También ofrece ventajas para quienes quieren lucrar con la desgracia de estos inmigrantes. La OEA se basa en su análisis en una encuesta realizada por la Comisión Especial de Asuntos Migratorios (Ceam) de la organización americana en Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México y Panamá. Las variables para la medición fueron las solicitudes de asilo, las detenciones por parte de las autoridades migratorias y las radicaciones transitorias otorgadas. El estudio alerta que es difícil acceder a las cifras reales.Según esta encuesta, los inmigrantes extracontinentales llegan de una variedad de países africanos y asiáticos, pero en mayor medida desde el cuerno de África, como Eritrea, Etiopía y Somalía. Todos estos países del Cuerno de África, en el noreste del continente, sufren severos problemas de violencia interna e inestabilidad política. También llegan desde Nigeria, en el oeste del continente, gran productor de petróleo pero que afronta un conflicto secesionista, y de países asiáticos como China, Bangladesh y Nepal.Problemas complejosSi bien las cifras no son tan importantes como las que semana a semana indican la llegada de inmigrantes ilegales a España e Italia, son indicadores de una situación que trae aparejados problemas difíciles de manejar. Por ejemplo, que paralelamente "se han fortalecido y se consolidan los grupos delictivos internacionales dedicados al tráfico ilícito de migrantes y trata de personas", según dice el informe.Entre los casos particulares, Argentina señaló que la mayor parte de los inmigrantes extracontinentales llegan ilegalmente por Brasil. Colombia indicó en la encuesta que, de los nacionales africanos a los que se les concedió la condición de refugiado, ninguno permaneció en el país "y al abandonarlo vendieron o cedieron sus documentos a las redes de tráfico". México denunció "el creciente activismo de las redes internacionales de tráfico, secuestro y trata de migrantes en condición irregular".A Estados Unidos. Buena parte de los inmigrantes africanos y asiáticos que llegan a América latina tienen como objetivo final ingresar a Estados Unidos y Canadá, por lo que directamente no inician los trámites para la radicación en el país latinoamericano al que llegan.Muchos de los que se encuentran en esa situación vienen de países que, por guerras civiles u otros conflictos, no los consideran ciudadanos y nunca les dieron un documento de identidad. Algunos países no aceptan el reingreso de sus ciudadanos (en caso de deportación) si no habían salido con autorización del gobierno.Los países latinoamericanos tienen serias limitaciones para enfrentar la situación. El control de las fronteras, la asistencia a los más pobres y el combate contra el tráfico de personas son todas deudas pendientes de los gobiernos de la región.A eso hay que sumar la imposibilidad material, por falta de capacidad, de fondos o de voluntad política, para instrumentar programas de integración para la radicación efectiva de esas personas, o para tramitar rápidamente solicitudes de asilo y refugio. El informe destaca, sin embargo, "la eficacia en la acción estatal para responder de manera inmediata cuando se trata de menores de edad y de víctimas de delito de trata de personas". Asimismo, insiste en que la cooperación internacional es fundamental para tratar el problema.Tendencia creciente. Carolina Podestá, vocera para el sur de América latina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), indicó a La Voz del Interior que desde hace varios años se nota un incremento en las solicitudes de asilo de personas africanas. "Las solicitudes se duplicaron en tres años. En 2006 no llegaban a 400 y en 2009 fueron 900. Creemos que es una tendencia que se va a sostener por varios motivos, entre ellos el endurecimiento de las medidas antiinmigratorias europeas y las restricciones al ingreso a Estados Unidos después de 2001", precisa. Podestá diferencia emigrante (persona que se va de su país por cualquier motivo), de refugiado, que es quien deja su país contra su voluntad. Asimismo, señala que la legislación migratoria en los países latinoamericanos es favorable al asilo, por la historia política de sus dirigentes.Agrega que muchos de los inmigrantes y solicitantes de asilo viajan como polizones, en barcos, sin saber a qué país llegan. "Esto ocurre mucho en Rosario y Buenos Aires, y muchos de ellos son menores. En general solicitan asilo a la Comisión Nacional de Refugiados (Conare). En la mitad de los casos no corresponde la categoría de refugiado, pero tienen derecho a pedir asilo".

