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La economía es bella

Los temas económicos han quedado subordinados a la pelea política, las denuncias de corrupción y el ataque contra la prensa.

02 de mayo de 2010 a las 12:02 a. m.
La economía es bella

Las noticias sobre la marcha de la economía han perdido la primera plana de los diarios. Los títulos con negritas los ganaron las denuncias de corrupción, la pelea política en el Congreso y el ataque contra los medios de comunicación y los periodistas.

Cuando un Gobierno se desmorona, los diarios y los hombres de prensa son las víctimas preferidas del discurso oficial. Ya sucedió con el menemismo a fines de la década de 1990, que intentó sancionar la "ley mordaza". Ahora, el patíbulo de peligrosos "juicios populares" y el descrédito, son las armas preferidas que usa el kirchnerismo.

Las revelaciones sobre el pago de "coimas" en las ventas de maquinaria agrícola a Venezuela y los favores de empresas privadas al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, también pusieron en un segundo plano la marcha de los asuntos económicos. Compañías, empresarios y técnicos cordobeses están el ojo de una impensada tormenta. Aún no se puede dimensionar el impacto que las denuncias tendrán sobre la evolución de esas empresas y el trabajo.

La política. En tanto, hay ciertas certezas:

¿Es cierto que Cristina y Néstor Kirchner han crecido en las encuestas? Sí, es cierto, aunque todavía se mantienen dentro de la franja del 20 al 30 por ciento de aceptación, a la que cayeron tras el conflicto del campo. "Es un Gobierno dentro de su deterioro", sentenció en Córdoba Sergio Berensztein, titular de la consultora Poliarquía, que acertó la elección en Buenos Aires en 2009.

Cristina Fernández logra una imagen positiva entre el 29 por ciento de la población; para el 47 por ciento es negativa y para el resto, es regular.

Néstor Kirchner : positiva, 24; negativa, 51, y el resto regular. El 38 por ciento aprueba la gestión presidencial y el 59 por ciento la reprueba, según los datos de abril.

El ex presidente y Eduardo Duhalde son los dirigentes peor vistos por la sociedad, según Poliarquía. "La mayoría de las preferencias electorales actuales se centran en dirigentes del centro", afirmó Berensztein. No obstante, los Kirchner -que cuentan con un apoyo electoral en torno del 30 por ciento- intentarán recuperar el voto de la clase media urbana con iniciativas como la entrega de notebooks a los estudiantes secundarios, el acceso a la TV digital y la ley para las parejas homosexuales, conjeturó.

¿La agenda de preocupaciones de la sociedad? Inseguridad, inflación, pobreza y corrupción, aseguró Berensztein.

La economía. ¿Es cierto que el mundo inició una recuperación que beneficia a la Argentina? Sí, es cierto, según el análisis de Ricardo Arriazu, uno de los economistas más respetados en la Argentina. "Es generalizada y sustentable", dijo y estimó que este año la recuperación será de 4,2 por ciento a nivel global. La letra preferida -hasta ahora- sería una "V", sin tendencias inflacionarias ni en Estados Unidos ni en China, opinó.

"Los precios agrícolas se recuperan por stock de las empresas y familias; los valores actuales son un techo y no un piso", advirtió en relación al principal producto de exportación de la Argentina. Este año, la producción agrícola tendrá un valor de 25.560 millones de dólares, calculó. Si se frena la salida de capitales (por desconfianza política e incertidumbre económica), Argentina puede crecer este año seis por ciento.

La jornada del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (Iaef) cerró con los pronósticos de Miguel Kiguel, titular de la consultora Econviews y un protagonista clave de la década de 1990. "El dólar va a estar entre 4,15 ó 4,20 pesos a fin de año", calculó. El verdadero desafío es la inflación, que arrojó en el primer trimestre una suba anualizada de 33 por ciento, pero que cerraría en torno del 25 por ciento, dijo.

¿Cuál es el riesgo de una inflación alta? "La distorsión en los precios relativos de la economía, en especial en tarifas y tipo de cambio. En algún momento, habrá que corregir esas variables", advirtió.

Kiguel pronosticó que el canje de deuda será exitoso -el 75 por ciento de los bonistas en default adherirían al cambio de los bonos argentinos-, y que para los próximos meses habrá una "lluvia de dólares" por la venta de la cosecha y el ingreso de dinero fresco, tras el canje. De allí, la posibilidad de que el Central tenga un dólar "planchado" al menos hasta fin de año. "Argentina no tiene un problema de deuda, sino de financiamiento", apuntó y admitió que en el peor escenario (sin financiamiento externo) se usarán las reservas del Central.

Como las historias bellas en algún momento se terminan, Arriazu dijo a La Voz del Interior que la atención de los argentinos debe estar puesta en tres indicadores: gasto público (déficit), depósitos a la vista y reservas del Banco Central. Ahora, comento yo: cuando los tres se derrumben… a los botes.