La brecha más difícil de reducir
El ingreso y permanencia en los estudios superiores obliga a las universidades a invertir esfuerzos y fondos.
Desde hace ya muchos años, las universidades argentinas públicas y privadas vienen invirtiendo esfuerzos y fondos para intentar reducir la enorme brecha que existe entre la enseñanza media y la superior. Los niveles de deserción en los primeros dos años y, más aún, la permanencia de los jóvenes en las casas de estudios son una gran preocupación de las autoridades, sobre todo a la hora de diseñar estrategias para retener a los estudiantes.Es un problema que, si bien tiene un fuerte componente socioeconómico, involucra a los ingresantes de todas las clases sociales.La falta de un "entorno de educabilidad" aleja de las universidades (y hasta del nivel medio) a los chicos de los sectores más vulnerables de la sociedad. Pero las deficiencias de formación en la escuela secundaria también afectan a jóvenes de sectores sociales mejor posicionados.Por caso, la Universidad Empresarial Siglo 21 (UES 21) determinó que la mitad de sus ingresantes en 2008 estaba en riesgo de abandonar los estudios superiores, a partir de una herramienta predictiva propia, basada en parámetros como responsabilidad, rendimiento académico y un test de razonamiento verbal.Grupo de riesgo. Desde 2004, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desarrolla un programa horizontal de articulación con la escuela media, que involucra a estudiantes de escuelas públicas del último año del secundario de poblaciones de escasos recursos.En 2009, la UNC se propuso evaluar el rendimiento académico de estos chicos a lo largo del año académico y los resultados fueron muy positivos, sobre todo porque hubo un buen porcentaje que cursó, regularizó y (lo más difícil) rindió y aprobó las materias.El programa abarca a mil estudiantes secundarios de unas 56 escuelas públicas de Capital e interior. "Es una forma para que estos chicos vean a la universidad como un espacio público que les pertenece y es un horizonte posible para ellos", dice Graciela Biber, coordinadora del proyecto en la UNC.

