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En el San Roque, recién ahora pueden “vivir del lago”

Catamaranes, hidropedales y botes casi no pudieron trabajar en el verano por la sequía.

25 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Fernando Agüero (Corresponsalía)
En el San Roque, recién  ahora pueden “vivir del lago”
El pasto se cubrió de agua. Las mejores semanas del verano los catamaranes estuvieron varados sobre los yuyos. Ahora se recuperó el lago: tiene 34,27 metros (LaVoz).

Villa Carlos Paz. Charly García está en su puesto de trabajo. Es otro Charly. También es famoso –pero sólo en Carlos Paz– por alquilar hidropedales en el lago San Roque entre los puentes Casaffousth y Central. Esta temporada estuvo más quieto que nunca: recién hace unos días pudo arrancar. El lago, en su sector, se transformó desde agosto de 2009 en un río y sus embarcaciones quedaron varadas en tierra. La sequía le pegó duro. Con las últimas lluvias, el San Roque alcanzó los 34,27 metros y llegó a un nivel normal para la época: está hoy a un metro del nivel del vertedero. Charly respiró, al menos podrá alquilar los "hidro" en Semana Santa.

“No trabajé nada y me dediqué a hacer changas en parques y jardines”, dice sobre el raro verano que pasó. Pero no se queja. “Perdimos mucha plata, pero me acostumbré a no ir nunca contra la corriente y decidí no mover las embarcaciones hacia una zona de lago más abierto”, relata el dueño de Puerto Seguro.

Cuenta que pidió al municipio que contemple su situación y le reconozca parte de los impuestos que pagó mientras no hizo nada.

Juan Porcel es dueño de El Delfín, otro puerto de hidropedales ubicado en cercanías del Casino. “Hace recién unas semanas que empezamos a trabajar”, dice. “Todo nuestro negocio depende de dos meses, enero y febrero y un poco de Semana Santa. Y con todos mis colegas estamos mal porque los impuestos corren lo mismo, trabajemos o no. Hemos tenido una pérdida considerable y no somos gente de poder económico”, asevera.

“Es un negocio difícil de vender así que hay que hacerse cargo. Dependemos del clima, del agua, de los clientes y de la economía del momento”, acota sobre su actividad.

De vuelta al "puerto". Mientras, después de seis meses de estar rondando por distintos lugares de la costa del lago –buscando algo más de agua– los catamaranes volvieron esta semana a su puerto habitual, a metros del Puente Uruguay. El 21 de agosto de 2009 se tuvieron que mover por la sequía.

El lugar se transformó en una gran isla verde. “En 2009 faltaron dos metros más de lo común que suele bajar el lago”, sostiene Fabio Gómez, dueño del catamarán El Vencedor.

“Nuestro trabajo bajó alrededor del 80 por ciento este verano. Es decir que perdimos la temporada porque la gente no veía los barcos, no sabía que estábamos saliendo desde otro lugar”, asegura.

Con el lago ya “más normal” que se ve por estos días, ruega que llegue al verano que viene en mejores condiciones que el que pasó.

Los otros lagosEl Embalse es el único que supera el nivel del vertedero. El Cajón está a 40 centímetros; y Los Molinos, a dos metros. A La Quebrada le faltan 6,80 metros; a La Viña, 10; y 4,45 a Cruz del Eje.

La mugre de balnearios que no fue al tacho, ahora está en el lago

En febrero, este diario publicó una nota en la que mostraba la suciedad que dejaban los turistas a su paso por los balnearios del río San Antonio.

Caía el sol y las costas de los ríos serranos eran una postal de basura que hoy está depositada en el lago San Roque. Botellas, vasos, platos de plástico, paquetes de galletas y golosinas, más todo lo que a uno se le ocurra, puede encontrarlo en el lago, entre los puentes del centro, flotando sobre una capa verde, gredosa.

“Corremos riesgos con los troncos semihundidos, podés romper una hélice. Tenés que tener mucha precaución”, aseguró Fabio Gómez, del catamarán El Vencedor.

“Para que todo eso desaparezca tendrían que dejar trabajar el embudo”, dijo, al señalar que hace años que ese dispositivo no se usa.

Juan Porcel, de los hidropedales, señaló que esto es normal cuando llegan las crecientes. Y que todos los años pasa lo mismo.

“La gente es sucia porque deja botellas y basura en las márgenes del río. El problema más grande es lo que viene de los balnearios sobre el río”, sostuvo.

Para Charly García es una cuestión cultural: “Tiran de todo en los balnearios y todo eso viene a parar al lago”, apuntó.

“No se puede culpar a las autoridades de todo. Esto depende también de nosotros, de que mantengamos la limpieza”, acotó.