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El machismo menos pensado

Las actuales generaciones parecen estar provistas de un colchón mental que les permite creer que el “otro” es un ser virtual, no de carne y hueso.

08 de marzo de 2010 a las 11:00 p. m.
El machismo menos pensado

Lindo día el de ayer. El país entero festejó el Oscar a El secreto de sus ojos, como intuyendo que hay galones más trascendentales que los deportivos. Y aun a quienes disentimos con el Día de la Mujer, nos fascinó que la norteamericana Kathryn Bigelow se lo ganara justo ayer. Grande, chica. Lástima que un cineasta no necesita reconocimiento: necesita éxitos. Vivir al límite se gana todos los laureles, pero no dura en cartel. Ojalá el Oscar le dé un empujoncito, aunque verla en video no es lo mismo que en pantalla grande. Con la película de Campanella ocurrió al revés: fue un suceso de público antes que de estima. A su manera, ambos filmes indagan sobre el costo humano de la violencia. La diferencia es que en Vivir al límite no hay sexo, no hay romance, no hay glamour. Sólo una guerra brutal, en tiempo presente. "Maricones". Una vez más, el flagelo de la violencia fue el tema central de la cosecha 2009. Es la gran preocupación contemporánea, llevada al cine. En el contexto actual, no es casualidad que el público prefiera entretenimientos del peso de una burbuja. Para realidad, le basta con salir a la calle o prender el televisor. Pero, ¿cómo se hace para construir una sociedad diferente? ¿Hay que comer menos carne roja, hacer más yoga, irse a vivir al campo, trabajar desde la casa o cambiar de pareja con cierta frecuencia? La inquietud de los padres es notable, sobre todo de los que tienen hijos varones. No quieren que se trompeen por cualquier cosa, pero tienen pánico de que les salgan maricones (curioso concepto, éste). O frágiles y vulnerables. Virtualidad. La directora de Vivir al límite se explaya sutilmente sobre este asunto. Las actuales generaciones parecen estar provistas de un colchón mental que les permite creer que el "otro" es un ser virtual y no de carne y hueso. Podemos hablar horas al respecto. Pero un estudio de la Universidad de Iowa, publicado en el último boletín de la Asociación de Psicólogos Norteamericanos, confirma que los videojuegos violentos exacerban la tendencia machista en ambos sexos y propician las conductas agresivas. Los "jueguitos" son parte de la rutina de la infancia actual. Más: como finalmente apunta Vivir al límite, por la plata vive, y mata, el mono. Hace dos años, los ingresos del sector alcanzaron los nueve mil millones de dólares y superaron, por primera vez, a la música y a otros productos en ese formato.