El kirchnerismo apura leyes que autoricen uso de reservas
Es para ponerle fin al conflicto por el DNU. Tanto en Diputados como en el Senado deberá sortear muchos obstáculos.
Aunque el clima con la oposición está peor que nunca, el oficialismo intentará avanzar la semana que viene en una estrategia que le permita apurar la sanción de una ley que autorice el uso de las reservas del Banco Central para pagar los vencimientos de la deuda. La intención es superar así la guerra sin cuartel por el decreto de necesidad y urgencia 298, por el cual se creó el Fondo del Desendeudamiento por 4.382 millones de dólares.
En el Senado, el oficialismo intentará que las comisiones de Presupuesto y Hacienda, que comanda el kirchnerista Eric Calcagno, y Economía Nacional, que preside la cobista Laura Montero, convoquen a un plenario para que los miembros de la misma puedan analizar y sacar un despacho sobre el proyecto del pampeano Carlos Verna.
Esta iniciativa replica casi textualmente el DNU 298 de la presidenta Cristina Fernández y fue abrazado por la Casa Rosada como tabla de salvación para destrabar la encerrona por el polémico decreto.
En Diputados, la idea de los legisladores del Gobierno es poner en consideración un proyecto del aliado K Martín Sabatella, que deroga el DNU pero autoriza la toma de las reservas por exactamente el mismo monto para cumplir con los compromisos internacionales. En este caso, el kirchnerista Gustavo Marconato, que preside la comisión de Presupuesto, tiene la orden de darle prioridad al expediente. Pero esta comisión deberá funcionar en plenario con las de Finanzas, que comanda el cívico Alfonso Prat Gay, y Asuntos Constitucionales, que lidera la peronista disidente Graciela Camaño.
El camino acordado por los jefes de los bloques kirchneristas, el senador Miguel Pichetto y el diputado Agustín Rossi, está minado de obstáculos.
En Diputados sigue firme la decisión de todo el arco opositor, unos 140 legisladores, de declarar en la próxima sesión la nulidad del DNU. Esta tarea quedó pendiente el pasado miércoles cuando el oficialismo levantó la sesión porque no todos los opositores estaban sentados en sus bancas.
El escandaloso cruce de acusaciones que dejó la abortada sesión del miércoles agravó la tensión entre el kirchnerismo y sus detractores. Entre los más dolidos se cuenta Camaño, que discutió feo con el presidente del cuerpo, Eduardo Fellner, cuando éste dio por caída la sesión. Camaño salió a pedir ayer la remoción de la presidencia de la Cámara del jujeño y todo indica que será muy difícil que acepte convocar a un plenario con la comisión de Presupuesto para facilitarle al oficialismo emitir un dictamen sobre el uso de las reservas. Lo mismo sucede con Prat Gay, ex titular del BCRA y crítico implacable del Gobierno.
Pero además, en la Cámara Baja persiste una pelea porque estas mismas comisiones no lograron reunirse en plenario y actuaron solitariamente cuando decidieron declarar nulo el DNU, algo que llevó al kirchnerismo a recurrir todo administrativamente.
En el Senado los plazos que maneja el oficialismo son un poco menos urgentes. Pichetto salió ayer a pedirle a la oposición "racionalidad" y espera que tras tres fracasos consecutivos, el arco anti-K saque el pie del acelerador.
La idea del jefe kirchnerista es que la semana que viene el proyecto de Verna adquiera estado parlamentario.

