Drogas, presentes en delitos violentos
Las autoridades judiciales están preocupadas porque los estupefacientes están cada vez más involucrados en crímenes brutales o causas graves.
La influencia de la venta y consumo de estupefacientes en la producción de hechos violentos en la ciudad es cada vez mayor, a punto tal que las autoridades judiciales, alarmadas, no cesan de advertir sobre este fenómeno cuando resuelven las causas en las que les toca intervenir.
Por caso, eso sucedió recientemente en los fundamentos de un fallo en el que fue absuelto, por falta de pruebas, un joven acusado por el asesinato de un motociclista, mientras que se responsabilizó del hecho a dos menores, que pasaron a disposición de un juez de Menores.
Se trata de la Cámara 1ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, que envió los antecedentes del caso a la Justicia Federal, por cuanto durante el juicio surgieron evidencias de venta de drogas en una vivienda de barrio Almirante Brown, de la Capital, cuya propietaria está sospechada de instigar el crimen y entregar un arma para que asaltaran al motociclista y le robaran la moto.
La víctima habría sido enviada a una emboscada, preparada por la misma mujer, con la complicidad de otro joven que le debía dinero de drogas y que de esa forma, con la entrega de la moto, iba a saldar la deuda.
La Cámara consideró que esa mujer, su compañera y también los padres de uno de los acusados habrían incurrido en violación a la ley 23.737 de estupefacientes, luego de evaluar los testimonios que señalaron el desarrollo de esas actividades ilícitas en sendas propiedades del mismo barrio.
Pero también giró los antecedentes a la Fiscalía del Distrito 2, Turno 2 de la Capital, para que investigue a las dos mujeres y a otros dos menores de edad, así como al supuesto entregador, como responsables del homicidio.
Crimen brutal. El asesinato ocurrió en la madrugada del 16 de marzo de 2008, en inmediaciones de la calle Ohm, manzana 37 de barrio Almirante Brown, cuando Damián Ramón Díaz conducía su motocicleta marca Guerrero, llevando como acompañante a Renzo Alejandro Perafán.
Según la acusación, en el lugar fueron sorprendidos por Mario Luis Abregú, dos menores de 16 años y otros sujetos no identificados, quienes los atacaron con un palo, logrando derribar al conductor, mientras que Perafán huyó a pie.
Acto seguido, y sin motivo, uno de los sujetos disparó su arma de fuego contra Díaz, provocándole una herida que le causó la muerte.
En ese estado, los asaltantes comenzaron a forcejear tratando de levantar la moto, pero la aparición de vecinos del sector, alarmados por el estampido, los hizo huir en dirección a la villa Ciudad Perdida.
Durante el juicio, cuyo tribunal estuvo integrado por Lorenzo Rodríguez, Mario Capdevila y Jorge Fantín, y por jurados populares, no se pudo acreditar la acusación contra Abregú, ya que las pruebas fueron insuficientes y en algunos casos contradictorias, situación que ocurre frecuentemente en este tipo de hechos, en que es difícil encontrar testigos veraces.
En consecuencia, Abregú fue absuelto por el beneficio de la duda, mientras que los dos menores de edad fueron declarados responsables de homicidio calificado criminis causa y tentativa de robo calificado por uso de arma de fuego operativa, pero no se les impuso pena en razón de que tenían 16 años al momento de los hechos y quedaron a disposición del juez de Menores.

