Brasilia celebra 50 años de su fundación
Unas 400 mil personas se concentraron en la Explanada de los Ministerios.
Brasilia celebró hoy los 50 años de su fundación con una fiesta popular, música, deporte y hasta protestas contra la corrupción, con los monumentales palacios diseñados por el centenario arquitecto Óscar Niemeyer como telón de fondo.
Según las autoridades, unas 400 mil personas se concentraron en la Explanada de los Ministerios, neurálgica avenida que concentra todos los edificios del poder público y donde la fiesta comenzó al amanecer, con el repique al unísono de cientos de campanas.
En la mañana, la multitud presenció un desfile de personajes nacidos de la imaginación de Walt Disney, como Mickey Mouse, el Pato Donald o La Sirenita, que se unieron a la fiesta invitados por las autoridades locales.
Uno de los personajes de Disney más aplaudidos fue Zé Carioca, un papagayo nacido en los años 40, que se convirtió casi en un símbolo de Brasil y que inspiró los pesados sombreros cargados de bananas y frutas que caracterizaron a la cantante y actriz Carmen Miranda.
"Menos mal que no lo vio Niemeyer", dijo a Efe un periodista brasileño al recordar la ideología comunista del creador de la mayoría de los monumentos de la ciudad inaugurada el 21 de abril de 1960 y levantada en lo que no era más que un olvidado y remoto cruce de caminos de tierra.
Niemeyer no asistió a la fiesta y permaneció en Río de Janeiro, pero en declaraciones a medios locales opinó sobre el desarrollo de la ciudad que ideó junto con el urbanista Lucio Costa, fallecido en 1998, para unos 600 mil habitantes y hoy tiene casi tres millones.
"Después de que se inauguró Brasilia, llegaron los hombres del dinero, del capital, y todo cambió. Llegaron la individualidad y la vanidad más detestables y los hábitos cambiaron gradualmente, para adquirir aquellos de la burguesía que reprobamos", afirmó Niemeyer.
Agregó que una de las "peores cosas" que tiene actualmente la capital brasileña "es la división intolerable entre ricos y pobres".
Además de los abismos sociales, la hasta hace medio siglo idílica ciudad ha cambiado en otros aspectos, como un tránsito por momentos infernal y otros males propios de las grandes urbes, como la falta de servicios y la inseguridad.
También, como sede del poder político brasileño, ha sido escenario de numerosos escándalos de corrupción, como el que en febrero pasado le costó el cargo al gobernador de la ciudad, José Roberto Arruda, quien llegó a ser detenido por la policía estando aún en el cargo y destituido cuando estaba en prisión.
Arruda fue liberado hace quince días por una orden judicial, en medio de protestas de diversos grupos políticos, que hoy volvieron a manifestarse contra su excarcelación durante las celebraciones.
"Brasilia, 50 años, y para celebrar soltaron a la pandilla", decía una gran pancarta exhibida por un grupo de personas en la Explanada de los Ministerios, donde la única autoridad presente fue el nuevo gobernador, Rogerio Rosso.
El jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no participó en los festejos y pasó la jornada en el Palacio de la Alvorada, residencia oficial de la Presidencia en Brasilia, también diseñado por Niemeyer.
Lula no hizo pronunciamientos públicos, pero opinó sobre el aniversario de la ciudad en una entrevista que concedió al diario Correio Braziliense, decano de la prensa de la nueva capital y que también cumplió hoy 50 años.
"Es una ciudad extraordinaria" y "su significado como capital no puede ser confundido con los administradores que han cometido unas cosas absurdas", declaró.
El mandatario apuntó que "por un lado, Brasilia debe estar de luto, porque han ocurrido barbaridades, pero al mismo tiempo tiene que celebrar con orgullo".
La fiesta en la Explanada de los Ministerios incluyó también una actuación de aviones acrobáticos militares y un insólito campeonato de voleibol de playa, en una ciudad situada a unos 1.200 kilómetros del mar.
Las celebraciones continuarán hasta entrada la noche, cuando está previsto un concierto de cantantes populares encabezado por Daniela Mercury y Milton Nascimento, quien ya ha adelantado que interpretará "Peixe vivo", la canción favorita de Juscelino Kubitschek, quien como presidente de Brasil se empeñó en la construcción de la nueva capital.

