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Bailando por un quórum

Una versión secreta asegura que la senadora Bortolozzi habría sido hipnotizada por Cobos. Ahora, los K quieren encerrarla en la bóveda del Central, con agua y comida.

18 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Bailando por un quórum

La sorprendente concurrencia al recinto de la senadora kirchnerista por Formosa, Adriana Bortolozzi, que el miércoles pasado dio quórum para que el cuerpo volviera a sesionar derivó en una nueva polémica en la Cámara Alta a partir de la acusación del bloque oficialista de que la legisladora fue hipnotizada por Julio Cobos para que ocupara su banca.

"Tenemos testigos que vieron a Cobos cuando movía en forma pendular una plomada que colgaba de un hilo frente a la senadora, mientras le repetía ‘ve a ocupar tu banca Adriana, soy tu maestro y te lo ordeno Adriana’", aseguró un asesor oficialista. El vocero dijo disponer además de un elemento contundente de prueba: "Cobos realizó por lo menos un curso de hipnotismo por correo y un posgrado en la academia del Mago sin dientes".

Respecto a los nerviosos momentos previos a que la senadora bajara al recinto, fuentes del kirchnerismo aseguran que buscaron detenerla de diversas formas: "Intentamos varios tackles , tratamos de enlazarla y hasta le tiramos con unas boleadoras, pero fracasamos. Tenía la mirada perdida y repetía "debo dar quórum, debo dar quórum", afirmó el asesor José Despacho.

Según esta versión, el poder hipnótico de Cobos es tan grande que Bortolozzi no recuerda lo que hizo, pero afirma que va a volver a su banca todos los miércoles porque siente que una fuerza superior la impulsa a hacerlo.

"Estamos estudiando qué hacer con ella para la próxima sesión, una posibilidad sería encerrarla en la bóveda del Central el martes a la noche y dejarla salir el jueves, dejándole, por supuesto, agua y comida", afirmó otro funcionario de la bancada oficialista.

Con la polémica instalada en el entorno de Cobos sostienen que si bien el vicepresidente tiene poderes paranormales (está comprobada su capacidad para sumir en un sueño profundo a auditorios completos con solo pronunciar un discurso), no quiere utilizar estos dones para dominar a voluntad a los senadores oficialistas, por el contrario está buscando formas innovadoras de seducirlos para que vuelvan al recinto.

Reconocen sin embargo, que la idea de convocarlos a través de una solicitada hace dos semanas, fue un absoluto fracaso. "A quien se le ocurre que la sesión iba a ser un éxito si la solicitada comenzaba diciendo: ‘Por disposición del Sr. Presidente del H. Senado de la Nación citase a sesión ordinaria...’. Es como invitar a contemplar un cactus. Si queremos que todos los legisladores vengan, hay que empezar por cambiar la forma de dirigirse a ellos", agregó José Carisma, flamante asesor de protocolo del Senado.

De acuerdo a directivas de Carisma, la nueva solicitada comenzaría diciendo: "!Hola a todos! Si no tienen programa para el miércoles, los invito a mi sesión ordinaria en el Congreso. Va a estar buenísima. Habrá gaseosas, sándwiches, juegos, sorteos y toda la onda. La única condición es tener ganas de pasarla bien. Amargos abstenerse. Firma: Cleto".

La estrategia para garantizar quórum agregaría también emplear parte del presupuesto del Senado en colocar una piñata en el centro del recinto, y en atractivos sorteos. "La idea es poner en juego plasmas de los grandes, lo cual es muy seductor si tenemos en cuenta que se acerca el Mundial", afirma Juan Carlos Cotillón, perito en fiestas que fue contratado para desacantonar las sesiones de la Cámara Alta.

El experto plantea también una variante del juego de la silla, que se llamará el "juego de la banca". "Va a ser un éxito porque cuando se corte la música nadie querrá quedar sin banca, porque acá eso es muy peligroso", agregó.

Finalmente Cotillón adelantó que todos "los cuartos intermedios serán amenizados con malabaristas, trapecistas e ilusionistas de nivel internacional. Lo único que va a estar prohibido es la Caja China, porque si llega a desaparecer un senador podríamos volver a quedar sin quórum". Aunque no parezca, a veces la política le pone límites al show.