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Átomos para la paz

La cumbre sobre seguridad nuclear en Washington debe contribuir con fuerza al desarme nuclear y a la paz entre pueblos y naciones.

13 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Átomos para la paz

La cumbre internacional sobre seguridad nuclear que se efectúa hoy en Washington, convocada por el presidente estadounidense Barack Obama, es sin duda uno de los grandes acontecimientos de los últimos tiempos. Y se complementa con el reciente acuerdo sobre reducción de armas atómicas suscripto en Praga por el propio Obama y su par ruso, Dmitri Medvedev, que algunos medios de prensa interpretaron como "el fin de la Guerra Fría".

Sin embargo, es preciso ser cautos sobre los alcances de la reunión convocada para hoy, ya que, como dijo el mandatario anfitrión, "la mayor amenaza para Estados Unidos y la seguridad global ya no está en una disputa nuclear entre naciones, sino en el terrorismo nuclear por parte de grupos extremistas y en la proliferación de armas atómicas en cada vez más estados".

Por otra parte, la Guerra Fría terminó hace dos décadas, con la caída del muro de Berlín y el posterior desmembramiento de la ex Unión Soviética y su zona de influencia. Desde hace varios años, Estados Unidos y Rusia son prácticamente aliados en cuestiones estratégicas globales.

Hay, además, otro argumento: la Guerra Fría hizo que durante los 45 años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial se mantuviera un equilibrio entre las dos superpotencias, aunque ello no evitó innumerables conflictos regionales y guerras como las de Corea y Vietnam.

En la actualidad, a Rusia le preocupa ante todo el terrorismo que viene de las repúblicas o regiones caucásicas que pertenecían a la ex Unión Soviética, y a Estados Unidos lo desvela -desde los atentados del 11 de setiembre de 2001- un fenómeno similar: el terrorismo que viene no de determinadas naciones o estados, sino de redes extremistas, por lo general, vinculadas al sector más duro y violento del Islam.

Pero a todos les preocupa el riesgo de la proliferación. De ahí que países como Corea del Norte e Irán hayan sido advertidos que sus programas de desarrollo atómico no pueden incluir, bajo ningún punto de vista, la fabricación de armas nucleares. En el mundo, hay cinco países con arsenales atómicos declarados: Rusia, Estados Unidos, China, Francia y Gran Bretaña, y se presume que otros tres los poseen pero no los han hecho públicos: Israel, Paquistán y la India. Estas tres naciones están involucradas en una de las regiones más conflictivas del planeta.

Argentina tiene una posición tomada desde hace tiempo, con el rango de una política de Estado: las naciones tienen un derecho incuestionable a desarrollar programas nucleares, siempre que estos tengan fines pacíficos, en particular en materia energética. De hecho, en el país hay centrales nucleares que contribuyen a abastecer la demanda de electricidad de todo el territorio, además de explorar su uso para otros fines, medicinales, por caso. Ésa es la línea justa, que debe ser sostenida con fuerza en el actual foro.