Unidos contra las enfermedades no transmisibles
Estas enfermedades afectan la economía, ya que impactan en la productividad de las personas, y en el sistema de salud, porque son incapacitantes y su tratamiento es costoso y prolongado. Mirta Roses Periago.
La epidemia silenciosa de las enfermedades no transmisibles agobia a las Américas, ya que causa casi cuatro millones de muertes anuales y afecta en forma creciente a la población más joven y en edad productiva. Por eso, jefes de Estado de la región, unidos al resto del mundo, asistieron en septiembre pasado a la Reunión Plenaria de Alto Nivel de las Naciones Unidas para acordar políticas para enfrentar esta tremenda amenaza al desarrollo.Las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y la enfermedad respiratoria crónica afectan enormemente la economía, al impactar en la productividad personal y los sistemas de salud, porque son incapacitantes y de tratamiento muy costoso y prolongado.Además, las enfermedades no transmisibles afectan en forma desproporcionada a los más pobres y con menor educación. Casi el 30 por ciento de las muertes por enfermedades cardiovasculares se producen entre el 20 por ciento más pobre de la población, mientras que en el 20 por ciento más rico las muertes por estas causas sólo representan el 13 por ciento. Padecer estas enfermedades empobrece a las familias, en especial a las más vulnerables, pues causan gastos muy altos, producen discapacidad y afectan el potencial de generar ingresos. No sólo el sector salud. Las causas profundas de esta epidemia silenciosa no se pueden modificar con la acción aislada del sector salud. Este problema es resultado de muchos factores demográficos, sociales y del entorno específico, como el crecimiento poblacional y el envejecimiento, la urbanización acelerada, el mayor sedentarismo por cambios en los modos de vida, y una alimentación basada en comidas muy procesadas, de altas calorías y baja calidad nutritiva.En consecuencia, es crucial hacer énfasis en la prevención de estas enfermedades a través de cambios sistemáticos en los entornos físicos y sociales, y haciendo realidad el acceso a diagnóstico y tratamiento oportuno para las personas en alto riesgo. La prevención incluye cambios en diversos sectores, como educación, comercio, planeamiento urbano y agricultura, que determinan lo que comemos, cómo trabajamos y cómo vivimos.Por eso impulsamos el desarrollo de un movimiento social para construir entornos saludables para una vida saludable.La motivación y participación masiva busca generar mayor conciencia entre las personas, las comunidades, los empresarios y entre quienes toman decisiones públicas sobre la necesidad de incorporar la prevención de las enfermedades no transmisibles como parte esencial de su accionar.En esa línea, por primera vez se realizó este año a fines de septiembre la Semana del Bienestar, para convocar a la modificación de los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles y la creación de ambientes que propicien una vida más saludable, y que se desarrolló en una docena de países de la región y también en España.Los jefes de Estado demostraron en la reunión de la ONU su voluntad política para promover los cambios necesarios, aplicando a gran escala intervenciones de éxito probado. Ante la profundidad de los cambios necesarios para confrontar este desafío, el sector privado y la sociedad civil deben trabajar junto con los gobiernos para traducir los acuerdos en mejores niveles de salud y de bienestar de toda la población.
*Directora Organización Panamericana de la Salud

