Los torpes imitadores del rey Midas
Los problemas que han agitado a los mercados en el último tiempo no son imposibles de resolver, tanto en la periferia europea como en Estados Unidos. Jorge Vasconcelos.
La leyenda cuenta acerca de un rey que transformaba en oro todo lo que tocaba. La economía mundial muestra hoy a torpes émulos de aquel Midas, ya que los gobiernos de las principales potencias, con sus idas y venidas... inducen a los inversores a comprar oro como único refugio. Sólo el instinto de conservación de esas cúpulas, que esta finalmente comenzó a dar señales, evitará efectos cada vez más destructivos. Los problemas que han agitado a los mercados en el último tiempo no son imposibles de resolver, tanto en la periferia europea como en los Estados Unidos. Las restricciones son, en todo caso, ideológicas. Tanto la oposición republicana a Obama como los líderes alemanes se resisten a aceptar que los estados deberán "embarrarse las manos" y procuran soluciones de mercado para una crisis que, al ser financiera, conlleva el riesgo del efecto dominó luego de una eventual primer caída (de un país, de un gran banco), con derivaciones de pánico y corridas bancarias incluidas. Es cierto que, aun cuando esas resistencias sean superadas y los gobiernos se decidan a dar mayores garantías a los ahorristas e inversores, el camino de salida tampoco dará lugar a ningún milagro económico. Para los países afectados por el problema de la deuda, la meta es simplemente encarrilar la marcha de esas economías, en un tránsito que será lento, debido al lastre de los excesos a digerir. En el caso de Estados Unidos, el estado tiene margen de intervención, ya que los inversores han estado aceptando hasta el último minuto tasas de interés inferiores al tres por ciento anual para comprar bonos soberanos de largo plazo de ese país. Es cierto que el país del norte está a mitad de camino en el ajuste al que lo empujó la crisis desatada en 2008. Hasta aquel momento, tanto el sector público como el privado estaban gastando por encima de sus posibilidades, viviendo "de prestado" en forma insustentable. Sin embargo, desde entonces el sector privado comenzó un profundo ajuste, sacrificando consumos y recuperando capacidad de ahorro, en tanto que el sector público, a la inversa, ha venido ampliando su déficit, hasta una cifra equivalente al nueve por ciento del PIB en 2011. Las cuentas fiscales hoy en Estados Unidos lucen calamitosas en la fotografía, ya que para un gasto público de aproximadamente 23 por ciento del PIB, hay ingresos genuinos por 14 por ciento del PIB y el resto (aquel nueve por ciento) debe ser financiado con nuevo endeudamiento. En otras palabras, de cada 100 dólares de gasto público, sólo 60 dólares están financiados con recursos genuinos. Pero si las cosas se ponen en perspectiva, el panorama es mucho más manejable. Sucede que el gobierno ha caído en ese rojo por una dinámica muy negativa por el lado de los ingresos, dado el carácter procíclico de la estructura tributaria norteamericana. De hecho, cuando los republicanos hoy se niegan a aceptar la suba de impuestos que afectaría a las capas más ricas de la sociedad, los demócratas les recuerdan que con Reagan, la presión tributaria de Estados Unidos era del orden de 18 a 19 por ciento del PIB, entre cuatro y cinco puntos porcentuales por encima del nivel actual.Esta pulseada es la que ha venido trabando la autorización del Congreso para que el gobierno pueda emitir nueva deuda, ya que desde el 16 de mayo está chocando contra el techo fijado previamente, de 14,3 millones de millones de dólares. El escenario de un Estados Unidos declarando el default, porque sus dirigentes políticos no pudieron ponerse de acuerdo, es tan impensado como serían las consecuencias sobre la economía mundial en caso que esto llegara a ocurrir. Por otra parte, esta no sería una noticia consistente con la historia de un país que, cuando en el pasado tuvo problemas de excesivo endeudamiento siempre los terminó "resolviendo" con dólar débil, tasas de interés negativas en términos reales y exportando inflación al resto del mundo.En el caso de la eurozona, la salida más obvia al excesivo endeudamiento es un plan al estilo latinoamericano, con un gigantesca emisión de eurobonos (con respaldo de todos los países) para ser canjeados por los bonos de Grecia, Irlanda y Portugal que hoy cotizan en el mercado con un descuento de entre el 35 y el 50 por ciento respecto de sus paridades técnicas. La eurozona pasaría a ser acreedora de Grecia, Irlanda y Portugal por la nueva cifra de bonos emitidos, en condiciones tales que la carga de intereses no excedan mucho más de 2,5 por ciento del PIB de los países deudores. Los acreedores privados perderían, en la medida que en el canje quedaría cristalizado, el descuento que hoy tienen los títulos en el mercado. Sin embargo, este esquema a la latinoamericana enfrenta dos objeciones de peso, que es lo que hasta ahora ha trabado su eventual implementación: a) primero, la resistencia política de los líderes (particularmente de Alemania) a "socializar" la deuda de países que han sido desaprensivos en el pasado, una objeción que nace también de los ciudadanos de los países que han sido más cautelosos; b) la dificultad del Banco Central Europeo para aceptar bonos surgidos de una reestructuración de deuda como garantía para las operaciones interbancarias, dado que esto daña su reputación como gendarme de la estabilidad del euro.Enfrentada a estos dilemas, la eurozona y sus países miembros deberán optar por alguna de las eventuales salidas, con sus costos y beneficios. Si predomina el enfoque geopolítico, en el que lo más importante es que los ciudadanos de cada país puedan sentirse parte del gran bloque, entonces algunos sacrificios fiscales y técnicos habrán de hacerse. Si, en cambio, optan por puras "soluciones de mercado", entonces la eurozona empezará a resquebrajarse. Con el tiempo, los países más ricos y con menos desequilibrios se verán forzados a imponer barreras cada vez más estrictas a los migrantes provenientes de las regiones empobrecidas por una crisis a la que no se supo o no se pudo resolver en base al espíritu europeo. Nuevos "muros de Berlín" deberán ser erigidos. Esta nota fue terminada el 20 de ju lio.

