La terminal de ómnibus anfibia
La obra fue defendida por Peter Adventure, quien unió Alaska con Ushuaia en zancos. Luis Heredia.
Pocos dudan de que el nuevo tramo del Camino del Cuadrado con sus periódicos derrumbes y desmoronamientos constituye todo un desafío para quienes lo transitan, pero a partir del último temporal, las nuevas instalaciones de la Terminal de Ómnibus, con una inquietante combinación de aludes e inundaciones, se sumó a la oferta provincial para intrépidos. A la luz de los acontecimientos, son varias las opiniones acerca de que las flamantes instalaciones no son para cualquiera, sobre todo en temporada de monzones. "Quien se lance a viajar desde aquí tiene que tener cojones, ser un duro de verdad, o de lo contrario que se quede en su casa", considera el aventurero inglés Peter Adventure, que cuenta entre sus proezas haber unido Alaska con Tierra del Fuego en zancos. Quienes coinciden con la opinión de Adventure, afirman que el pasajero de la nueva terminal (en la época de lluvias) debe reunir cualidades especiales: buen estado físico, audacia, sentido de la orientación (fundamental para detectar su ómnibus en andenes sin señalización o los baños), destreza y, sobre todo, haber realizado cursos de supervivencia en condiciones extremas. Esto último es fundamental para el caso de quedar aislado por un alud en algún sector del edificio.Asimismo, además del equipaje normal, preferentemente un bolso de mano, se deben llevar bengalas náuticas, brújula, linternas, elementos de primeros auxilios, provisiones, chalecos salvavidas, además de patas de rana y equipo snorkel para el caso de que el pasajero sea sorprendido por alguna crecida en los pasillos.En tanto, ya se está elaborando un completo manual para ingresar a la terminal durante las cada vez más poderosas tormentas estivales. Para los más audaces se recomienda aprovechar la crecida del bulevar Perón para llegar a la estación por vía acuática, ya sea en solitario (practicando kayak o en una tabla de surf) o en grupo (en gomones de rafting). Lo único que se requiere es suficiente habilidad como para dominar los rápidos del bulevar y lograr embocarle a la planta inundada del edificio, que oficia de amarradero. Para los menos audaces, está prevista la puesta en servicio de barcazas de desembarco anfibio, "para que al llegar a la terminal los pasajeros experimenten un poco lo que vivieron las tropas aliadas en Normandía", explicaron desde el Ministerio de Transporte. Otra posibilidad de ingreso e vitando el agua hasta la cintura y las salpicaduras es la de lanzarse directamente hasta los andenes en tirolina, al estilo Hombre Araña. "Se diseñó una terminal que además de su función específica de permitir el arribo y salida de pasajeros, ayude a combatir el sedentarismo que es un flagelo para la salud. Lamentablemente, el viajero cordobés está más cerca de Doña Jovita que de Indiana Jones, y no entendió el concepto", se lamentó un defensor de la obra.Quienes no están dispuestos a cumplir con estas condiciones de "viajero extremo", se rebelan y critican el emplazamiento en lo que sería una suerte de Cabo de Hornos cordobés. "Deberían buscar la forma de trasladarla hacia alguna colina cercana para que no se llene de agua", dijo un pasajero que miraba con nerviosismo unos nubarrones mientras esperaba la salida de su ómnibus. Mientras tanto, las autoridades no sólo esperan que pase la temporada de lluvias sino que no haya nevadas en invierno, ya que se producirían avalanchas de nieve sobre los andenes y no se disponen de perros San Bernardo para la búsqueda de pasajeros sepultados. De todos modos, algunos defensores de la obra consideran que en buena medida las críticas son exageradas: "Cuando la inauguramos, los pasajeros se quejaban de que tenían que caminar desde la vieja terminal con los bolsos, o que había poca señalización y no encontraban los baños. Ahora se quejan de aludes de lodo, crecidas internas y aluviones. En definitiva siempre hay una razón para quejarse", se quejó a su vez uno de ellos. En la nueva terminal, el libro de quejas va a necesitar varios tomos.

